Sargento no esperó la orden y mandó a todos al cerro

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En Iloca y Duao no hay muertos ni desaparecidos por el maremoto

Prefería que me retaran por imponer un poco de temor en la gente antes de que se muriera alguien, dice el carabinero Moisés Molina.

El sargento segundo de Carabineros Moisés Molina tenía súper claro que con la decisión que estaba tomando se podía llevar un gran reto de sus superiores. Pese a eso, decidió seguir adelante y emprendió el camino desde Duao, donde lo pilló el terremoto mientras patrullaba con el cabo segundo Juan Carlos Ovando, hacia Iloca, en la costa del Maule. Sin permiso de nadie empezó a avisarle a la gente que se fuera a los cerros, que el mar estaba subiendo.

«Durante como 10 minutos el mar estuvo quieto, una tranquilidad inmensa. De ahí empezó a subir la marea y las olas a reventar más fuerte. Al ver la variación del mar tomé la decisión de alertar a la gente. No sabíamos si había alerta de tsunami», cuenta el carabinero desde su hogar en Curicó, donde pasa un día de descanso con su esposa y sus tres hijos.

Como estaba a cargo del turno se comunicó por radio con el retén de Iloca. Mandó a otra patrulla a alertar desde ese punto hasta Rancura y una más para que se instalara en «un punto estratégico en la subida al cementerio, para que desviara los vehículos hacia el cerro».

Su rápido accionar salvó muchas vidas. En Iloca y Duao no hay registro ni de muertos ni de desaparecidos, pese a la gran devastación que causó el agua. «Especialmente la tercera ola, como una hora después, que debe haber sido de unos 6 a 8 metros», cuenta.

-¿Tenía conocimientos del mar?, ¿había vivido en la costa?

-No, nada. De acuerdo a la intuición que tuve le dije a mi compañero que alertáramos a la gente, que si nos equivocábamos prefería que me retaran porque impusimos un poco de temor en la gente antes de que se muriera alguien. Prefiero eso a no hacer ni una cosa y que pase algo peor. Es mejor hacer algo que puede causar un bien antes que no hacer nada y causar un mal.

La gente subió a los cerros y recién al amanecer algunos bajaron por un rato a buscar cosas. «En los cerros las familias se empezaron a reencontrar y eso fue bonito. Habían huido por diferentes lugares y muchos no sabían dónde estaban sus familiares», recordó emocionado.

El héroe de Pichilemu

«Retírense del lugar, que hay alerta de tsunami», dijo por el altavoz de la patrulla y por iniciativa propia el cabo primero de Carabineros José Arévalo, tras ver que el mar se recogía 500 metros en Pichilemu. Su decisión salvó a decenas de personas. Le costó más correr a unos 30 jóvenes que cantaban y bebían en una fogata. «Les grité ¡el mar se sale, el mar se sale! y ahí reaccionaron y arrancaron para arriba», cuenta el cabo.

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