Este jueves se cumplen 10 años desde que Andrés Vera, ex defensa de Everton, fue asaltado en Laguna Verde
Después de trabajar en diversos oficios, como barbero, constructor de casas y colero en la feria, recaló en la música con el grupo Andy Vera. Hace poco tocó ante 15.000 personas en Recoleta.
Este jueves se cumplen 10 años de un hecho infausto que cambió para siempre la vida de Andrés Vera (39), ex jugador de Everton, campeón del Torneo de Apertura de 2008, con Nelson Acosta en la banca. Esa tarde de sábado, el ex defensa central trabajó todo el día en la construcción de su casa en Laguna Verde, junto a su padre Óscar Aníbal, cuando tres hombres llegaron en un automóvil con la intención de asaltarlo. Su reacción fue pelear y como respuesta recibió un balazo en la cabeza, que lo dejó fuera del fútbol y lo lanzó en un largo peregrinaje de supervivencia hasta encontrar cobijo en la música, como cantante de cumbias y reggeatón, que se transformó en su actual sustento.
«Estaba edificando la casa en la playa con unos amigos, pero en la noche me quedé solo con mi viejo. Ahí fue cuando llegaron tres tipos a quitarme la camioneta y plata en efectivo. Yo quise defender las cosas y me resistí. Unos de los hombres, por lo que me acuerdo, me disparó y otro me pegó con un bate en la espalda y la cabeza. Quedé inconsciente. Tuve la suerte de que justo pasó por la carretera una pareja que al escuchar los disparos fue en mi ayuda. Ella era enfermera y él bombero. Me encontraron en el suelo y me asistieron. En ambulancia me llevaron al Gustavo Fricke de Valparaíso, donde me diagnosticaron fractura de cráneo y derrame cerebral, pero no quedé con secuelas. La bala me rozó la sien izquierda. Me quedó una pequeña cicatriz, que ya no se nota», recordó Vera.
«Estuve internado como una semana, pero pedí que me sacaran, porque a mi sala llegaba gente apuñalada, con infecciones y problemas sicológicos. La verdad es que me estaba volviendo loco. Me fui a mi casa a completar la recuperación. Estuve con kinesiólogo, porque me costaba mover las manos y caminar. Un día me levanté para ducharme, pero me fui al suelo. Tenía problemas en el oído medio. Los exámenes arrojaron que con el tiempo perdería la audición del lado izquierdo. Ahora estoy bien. Sólo que en eventos masivos siento un poco como taponeado, pero puedo cantar sin problemas», agregó.
¿Pero por las lesiones tuvo que dejar el fútbol?
«Me prohibieron el fútbol por el derrame y los golpes. Y justo ese año estaba por partir al Always Ready de Bolivia. Estaba todo listo. Y perdí una bonita opción de haber continuado mi carrera en el extranjero. En cambio, tuve que colgar los botines a los 29 años».
En ese momento de incertidumbre, ampliamente difundido por la prensa de la época, Vera recibió el apoyo del Sindicato de Futbolistas Profesionales (Sifup) presidido por Carlos Soto, con materiales para formar una escuela de fútbol y lo invitaron a realizar el curso de monitor de fútbol. El problema vino después. «Trabajé en todo en la construcción. Empecé a hacer casas, en instalaciones eléctricas, en la pesca de la jibia. Me fui al norte, arriba de un cerro con chuzo y pala. Después fui comerciante. Compraba ropa y camisetas en Tacna. Me ponía de colero en la feria en Lo Espejo, en las ferias costumbristas, en las navideñas. Vendía juguetes, poleras, de todo. También hice de radio taxi pirata. Recogía gente a la salida de supermercados, en la noche, en las fiestas. Hice un curso de barbero, aprendí a cortar y tinturar el pelo, y durante cinco años tuve una barbería en La Cisterna», relató.
¿Usted tenía familia?
«Sí, mi hija Mia, que ahora tiene 15 años y también es futbolista. Hace poco fue campeona de la Sub16 de la Católica».
¿Y cuándo llegó a la música?
«Siempre he estado cerca de la música, porque mi papá ha cantado por 50 años en el Cinzano de Valparaíso. Desde chico me gustó cantar, pero una noche, mientras buscaba unas zapatillas, me apareció en Facebook un casting de cantante. Fui y quedé. El grupo se llamaba Enigma Tropical, pero como no me gusta mucho el sound, me retiré y comencé con mi propio proyecto bajo el nombre de Andy Vera. El repertorio incluía los clásicos de la cumbia de América Junior, Sonora Santiagueña, Tommy Rey y la Sonora Palacios, entre otros».
¿Cómo le ha ido?
«Mi primer evento masivo fue en septiembre de 2024, en el Estadio Municipal de Recoleta, con Luis Lambis y Agrupación Marylin. Eso fue grande. Había 15.000 personas. Antes había cantado en juntas de vecinos y gratis. Desde ese momento, me lancé y comencé a cobrar. Ha sido difícil. La gente te encuentra bueno, pero poco conocido. En diciembre canté en el Festival Ranchero con la Combo Tortuga y el grupo La Rosa. Y hace dos meses, compuse mis primeras cinco canciones de cumbia, reggeatón, bachata y un poco de pop, con Araus Danesi, que también es productor de Arte Elegante, Pailita y Santaferia. Los hice en mi propia casa. Todos los días me levanto a hacer música y a grabar. Tengo un pequeño estudio en mi pieza, así que seguimos buscándola, como todos en realidad, como en todas las cosas».


