Pasos y Peumayén cuentan con terapeutas ocupacionales, psicólogos y educadores
También atienden a pequeños con dificultades sensoriales o con trastorno de déficit atencional.
El apoyo que requieren los niños diagnosticados dentro del espectro autista ha generado que muchos profesionales decidan emprender, dando origen a establecimientos que ofrecen terapias especializadas.
Carola Acuña, ingeniera comercial, fundó el centro Pasos, en Ñuñoa, luego de buscar acompañamiento profesional con las herramientas necesarias para sus dos hijos cerca de su domicilio. «El mayor ya tiene 25 años, pero descubrir que presentaba problemas de integración sensorial -es decir, que percibe los sonidos con una intensidad diferente- fue muy complicado. Por ejemplo, no algunos no toleran los ruidos de la calle e incluso los de la lavadora. El menor, que hoy tiene 15 años, además necesitaba en paralelo otras intervenciones terapéuticas», cuenta Acuña.
Ella ejercía como gerenta de una multinacional, cargo que dejó tras una salida convenida. «Siempre quise ayudar a las familias que necesitan un apoyo adicional para sus hijos. Mi hermana, Gabriela, es terapeuta ocupacional y con ella formamos Pasos, además de María Teresa Zárate, en agosto de 2020. En ese periodo, los padres buscaban acceso a este tipo de atención y muchos espacios cerraron por la crisis sanitaria», dice.
Como ingeniera, se encargó del área financiera. «Cuando se arma una Pyme se requiere capital y no se puede pensar que al año todo estará funcionando perfecto. Hice el análisis y establecí 24 meses para que el centro se autogestionara, sabiendo que al inicio tendría un déficit monetario. Si uno no está dispuesto a asumir un periodo en números rojos es muy poco probable subsistir, pese a que la idea esté bien implementada», cuenta.
En el centro se brindan terapias ocupacionales, psicológicas, fonoaudiológicas y psicopedagógicas. «Asisten mensualmente alrededor de 200 niños; el 80 % de ellos se encuentra dentro del espectro autista. Hasta los 14 años, por lo general, participan en sesiones individuales», precisa. Atienden a pacientes desde los seis meses de vida.
El valor de las sesiones bordea los $40.000, a excepción de las psicológicas, cuyo precio se incrementa a $48.000. No obstante, cuentan con tarifas diferenciadas considerando a apoderados que pierden el empleo o atraviesan un momento económico complejo.
Primero la evaluación
El Centro Integral Peumayén, fundado en 2018 por las gemelas Javiera y Natalia Herrera, educadora diferencial y educadora de párvulos, está ubicado en Providencia.
En este espacio atienden principalmente a niños desde los tres años de edad, diagnosticados dentro del espectro autista, aunque también a menores con trastorno de déficit atencional, con o sin hiperactividad.
«Realizamos primero una evaluación, denominada Escala de Observación para el Diagnóstico de Autismo (ADOS-2) con el fin de definir los objetivos a trabajar. La idea es que avancen en distintas áreas; por este motivo, existe la posibilidad de realizar terapias duales, en las que intervienen dos profesionales, una terapeuta educacional y una fonoaudióloga, con un solo paciente, por ejemplo», explica Natalia Herrera, directora de Peumayén.
«Puede ocurrir que un niño dentro del espectro autista, además, haya sido diagnosticado con déficit atencional o con una discapacidad intelectual», señala Alexandra Candia, terapeuta ocupacional del centro Peumayén. Agrega que el 50 % del éxito del proceso terapéutico dependerá tanto del compromiso de los padres o apoderados. «El adulto debe seguir las indicaciones entregadas para continuar el trabajo en el hogar. Por ejemplo, si se está abordando la motricidad fina porque no tiene un buen agarre del lápiz, es fundamental que practique en casa», precisa Candia.
Las familias pueden pagar las cuatro sesiones mensuales o cancelar cada atención por separado, con un valor aproximado de $31.500. Además, se aplica un descuento a los afiliados a Fonasa, reduciendo el costo a $21.000.
Interacción social
Según María del Carmen Aguilera, directora del diplomado de Estrategias de Inclusión Psicoeducativa en el Espectro Autista de la Universidad Finis Terrae, en muchos casos «enfrentan dificultades para comunicarse porque, aunque tengan un buen lenguaje, tienen problemas para expresar lo que necesitan y no siempre los profesores en el colegio preguntan si entendieron. En el plano social les cuesta establecer lazos con los compañeros, comenzando conversaciones o para jugar. Generalmente, ellos quieren poner las reglas del juego, no las que tradicionalmente ya tienen de forma implícita ya que son hiperrealistas, muy literales, lo mismo sucede dentro de los códigos que mantienen los adolescentes, no los infieren. Debe haber un adulto que actúe como mediador».
«Los apoyos que requieren de forma externa deben ser muy especializados, pero tienen que estar enlazados con el establecimiento educacional y con la familia», precisa Aguilera.



