Histórico utilero de Coquimbo Unido cuenta qué pasó con los guantes de Sánchez
Usted sabe cómo es el Monito, puede pasar cualquier cosa. Nunca lo había hecho, relató Efraín Saavedra, quien fue distinguido como hijo ilustre de Coquimbo.
En medio de los festejos en el estadio Sausalito, y cuando los jugadores de Universidad Católica se lo querían comer, la gran pregunta del millón que se hacían todos era dónde diablos quedaron los dichosos guantes que Diego Sánchez se sacó en la definición de la Supercopa. El propio Mono usó una expresión digna de Paty Cofré para decir que en verdad no sabía dónde los había dejado, porque cuando Branco Ampuero la tiró a las estrellas él sólo quiso bailar, saltar y se nubló.
Muchos llegaron a creer que, incluso, pudieron haber quedado olvidados en un rincón del estadio mundialista de Viña del Mar de no ser porque Efraín Saavedra los encontró tirados en la banca y los guardó como reliquia. Al salvador de los guantes le dicen el «Ceja» y es el histórico utilero de Coquimbo, quien recordó que casi se le cayó el pelo cuando se dio cuenta de que el portero no los tenía puestos y se venían los penales. «Este loco no le contó a nadie lo que iba a hacer, por eso es que cuando vi los guantes tirados me quise morir, sobre todo porque a este partido no llevó otro par de repuesto», dijo el hombre que es parte del inventario del equipo y por algo el municipio lo nombró hijo ilustre del puerto pirata.
¿Cómo fue que encontró los guantes, don Efraín?
«Fue todo muy rápido. Cuando yo fui a la banca los vi tirados. Ahí de inmediato miré al arco y dije «¿con qué estaba atajando el Mono?». Algunos me respondieron que se atrevió a mano pelada, entonces los guardé y los eché al fondo del saco junto con todas las cosas, porque nos vinimos al tiro».
¿No hubo festejo entonces?
«Sí, pero cortito. Esta vez anduvimos en bus y nos regresamos de inmediato. Llegamos como a las 4:30 de la madrugada a Coquimbo, porque más encima se programó entrenamiento por la tarde. Llegamos trasnochados, pero felices».
Oiga, ¿y alguna vez había visto algo parecido?
«No, pero usted sabe cómo es el Monito, puede pasar cualquier cosa. Nunca lo había hecho, ni siquiera en los entrenamientos».
Menos mal que le resultó…
«Claro, pero el Diego es así. Es el alma del camarín y yo digo que es el capitán bueno, el espíritu de Coquimbo».
¿Y son muy especiales estos guantes?
«Son de su marca propia, la M13. Se ve que son buenos, pero esta vez quiso sorprender a todo el mundo y pucha que lo logró».



