
Pasadas las 10.30 de la mañana la marcha convocada por la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), inició su avance por la Alameda. Al llamado de paro también había adherido la CUT y los gremios de profesores, por lo que los manifestantes se empezaron a sumar a la columna desde distintos puntos de la principal arteria de la capital.
A esa hora, unas pocas cuadras más abajo, cuando la Alameda aún lucía desierta, porque ya se había cerrado el paso para los vehículos, un grupo de jóvenes con poleras rojas y naranjas ondeaba banderas de Chile y banderas rojas con un símbolo blanco. Estaban frente a la Universidad Católica.
Eran alrededor de cincuenta alumnos de esa casa de estudios, adherentes a los movimientos políticos Solidaridad y del gremialismo de la UC, que habían salido a manifestar su rechazo a la convocatoria.
La noche del miércoles, tres representantes de esos movimientos grabaron un video y lo subieron a redes sociales expresando su rechazo al paro: «Hacemos un llamado a que mañana, todos los que creemos en nuestra universidad, todos los que creemos en el diálogo, todos lo que quieren construir un Chile mejor, seamos un símbolo de encuentro, porque defender al compañero que quiere ir a clases, no es un acto ideológico, es ayudarlo a cumplir el sueño de sacar a su familia adelante», se escucha en el registro.
Acorralados
De acuerdo a datos de Carabineros, cerca de 6 mil personas llegaron a marchar (20 mil según la Confech), pero cerca de las 11.30 de la mañana, a la altura del GAM, empezó a actuar el carro lanzaaguas. Buena parte de la columna siguió su caminata hacia el poniente y fue ahí que un grupo de manifestantes se cruzó con los alumnos de la UC. Los de la columna les gritaban «amarillos» y «perkins» a los de la Católica, mientras quedaban cada vez más acorralados.
A esa altura, los estudiantes con las poleras rojas y naranjas estaban apoyados en el muro gris de la casa de estudios y en las grandes puertas negras que dan hacia la Alameda, pero con el paso de los minutos los gritos se hicieron más intensos. También les empezaron a tirar objetos, líquidos y algunas botellas con pintura reventaron en los muros de la universidad.
Los alumnos de la UC empezaron a golpear las puertas para poder ingresar y resguardarse. Cuando finalmente les abrieron una, los jóvenes ingresaron rápidamente, pero algunos fueron golpeados con palos de plástico y recibieron patadones.
Críticas
Máximo Pavez, subsecretario del Interior, fue uno de los primeros personeros de gobierno en criticar la situación a través de sus redes sociales. «La posibilidad de manifestarse libremente en Chile no da derecho a agredir ni a violentar a quien piensa distinto. Los cobardes ataques físicos a estudiantes de la UC (que incluyó a estudiantes mujeres) que estaban manifestando una posición distinta a la de los encapuchados son absolutamente inaceptables».
Las autoridades informaron que dos estudiantes fueron llevados a centros asistenciales, uno de ellos por una crisis de epilepsia, y que 31 personas fueron detenidas durante la jornada.
Movilización
La presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh) y vocera de la Confech, Laura Mlynarz, también se refirió a la situación. «Creemos que es inaceptable ese tipo de enfrentamiento entre estudiantes, pero por lo mismo tenemos que seguir fortaleciendo los espacios democráticos de discusión».
Más temprano, Mlynarz se había referido a los motivos de la marcha, que se dio en el contexto de la discusión del presupuesto 2027 para educación. «La ministra de Educación se comprometió con nosotros a darnos una reunión antes de la presentación de la Ley de Presupuesto y no la tuvimos».