Camila Romero, periodista de Mega, relata cómo vivió al borde del campo la gresca entre Chile y Estados Unidos
Con 25 años, cubre a la Roja en Norteamérica. Durante la pelea debió quedarse sentada junto a las cámaras.
Con sólo 25 años, Camila Romero es la periodista en cancha de Mega en la gira de la Roja por Norteamérica. Desde la orilla del campo en Saint Louis vio cómo el amistoso que ganó 4-2 Estados Unidos terminó con jugadores de ambos equipos enfrentados. La Selección de Chile alcanzó a estar 2-1 arriba, pero el equipo de Mauricio Pochettino remontó en el segundo tiempo. Romero estaba sentada a la orilla del campo. Fue el segundo partido de la gira, tras la caída por 1-0 ante Canadá. El tercero y último será ante México el 6 de octubre.
«Felipe Loyola me contó en la entrevista flash que habían quedado picados después del cuarto gol. Los jugadores locales empezaron a alentar a su gente y el partido se calentó un poco más. El primer encontrón fue entre Leandro Hernández y el número 3 de Estados Unidos, Chris Richards. Ahí todo se salió de control porque se metieron las dos bancas. Yo estaba muy cerca y alcancé a ver algunos manotazos», cuenta Camila, desde su hotel en Saint Louis.
La secuencia comenzó tras el cuarto gol estadounidense. El arquero Brian Schwake retuvo el balón para hacer tiempo y Leandro Hernández lo apuró con una patada suave. Chris Richards reaccionó y lo encaró; luego se sumaron jugadores de ambas bancas y Mauricio Pochettino intervino para separar. Hernández y Richards fueron amonestados.
«Me parece que los jugadores chilenos estaban más enojados que los estadounidenses. A Brayan Cortés lo vi encarar mucho, igual que a Paulo Díaz y a Leandro Hernández, después tuvieron que separarlos. También Vicente Pizarro se quedó reclamando harto rato con el árbitro. Yo no me podía parar, porque atrás mío tenía a la gente de prensa, y cuando me intenté parar me retaron, jaja. Así que me tuve que quedar sentada a la orilla de la cancha. Veía un grupo de personas que iba y venía, pero esos cuatro fueron los que vi más metidos en la pelea», dice.
La gira de la Roja es su primera cobertura de la Selección en cancha, aunque ya había trabajado en esa función en la Liga Femenina. En Estados Unidos comparte equipo con Claudio Palma e Iván Zamorano. «Tener de compañero a Iván Zamorano, compartir una transmisión con él, poder aprender de él, de verdad que es un privilegio, es tremendo, yo lo encuentro hasta surrealista, jaja. Es como: wow, estoy con Zamorano».
«Iván es un siete como persona. Ahora me tocó conocerlo como compañero, más allá del ídolo: almorzar con él, tomar desayuno con él y compartir transmisiones es muy especial. Es muy caballero, siempre respetuoso. Bueno para la talla, pero muy paternal en el trato, muy sencillo, muy humilde y muy cariñoso con la gente. Muchos hinchas se acercan a pedirle fotos, saludos o autógrafos, y él los recibe con toda la disposición», agrega.
Romero dice que llegó con ganas de aprender de sus compañeros: «Vine con la disposición de ser una esponjita y tratar de absorber todo lo que ellos me puedan entregar. Yo crecí escuchando a Claudio Palma como la voz de la Roja; es un relator y un comunicador con tanta experiencia y trayectoria».
Su llegada al periodismo no fue un plan de infancia. En cuarto medio postuló a la Escuela Militar, pero sus exámenes médicos le detectaron una discopatía y una hernia en la columna: «Me dijeron que mi condición física no era compatible con la vida militar, así que no podía seguir en el proceso. Ahí quedó fuera, no sabía qué hacer, no tenía un plan B o C para estudiar algo. Yo no quería tomar un año sabático y periodismo nunca se me había cruzado por la cabeza». Eso hasta que una sicóloga y una orientadora de su colegio en Los Ángeles le sugirieron la carrera por sus habilidades comunicacionales.
Entró a periodismo en la Universidad Católica de la Santísima Concepción en plena pandemia. Tuvo dos años de clases online y en cuarto año hizo una pasantía en Deportes Concepción. Así llegó al periodismo deportivo y hace dos años entró al equipo de Deportes de Mega. Desde entonces, dice, el camino no ha tenido vuelta atrás. Aunque siempre estuvo ligada al deporte y desde niña iba al estadio a ver los partidos de Iberia en su natal Los Ángeles, jamás se imaginó como periodista deportiva. La gira la puso junto a la Roja en un partido de alta tensión: muy cerca del encontrado, desde la orilla de la cancha.
Camila Romero dice que su mamá, Paola Santos, es su fan número uno: «No cacha mucho de fútbol, ????pero por mí ha tratado de interiorizarse. Para ella yo hago todo bien y se queda hasta tarde viendo las transmisiones sólo para verme a mí, porque no es de ver fútbol. Hablo todos los días con ella y le cuento todo lo que he vivido, para mí es una locura».


