Dos analistas internacionales abordan cómo se viene el balotaje en Brasil
La alta abstención y las candidaturas marginales de derecha serán factores determinantes el 25 de octubre.
A las 17 horas del lunes se reanudó la campaña presidencial en Brasil luego de la primera vuelta entre el actual mandatario, Luiz Inacio Lula da Silva, y el senador Flavio Bolsonaro, quien se impuso por más de dos millones de votos y es el favorito para ganar el balotaje del 25 de octubre.
El resultado, argumenta Luis Lira -investigador del observatorio de asuntos internacionales de la Universidad Finis Terrae- «es muestra del péndulo político del último tiempo, que ha otorgado mayor popularidad a los movimientos de una derecha más radical en nuestro continente y en varias regiones del mundo».
Para Alexis Cortés, académico de sociología de la Universidad Alberto Hurtado, «lo que no sorprendente es el resultado de Lula porque está dentro de los parámetros que todos los institutos definieron y, efectivamente, el resultado de Bolsonaro está por sobre las estimaciones, aunque hubo un instituto llamado Palver que es un poco más reciente que sí le acertó no solo a la posición de Bolsonaro sino que más o menos a la distancia entre ellos que, como sabemos, fue menor a dos puntos porcentuales».
Los analistas coinciden en el peso de los votos religiosos en una sociedad dividida en dos. «Se habla mucho del perfil católico que tienen los votantes de Lula y del conservadurismo bolsonarista que tiene sus bases y seguidores en movimientos cristianos pentecostales, cuyo desarrollo en Brasil se ha multiplicado en los últimos años. Si bien no es el único factor, para este sector de cristianos indecisos, o que apoyaron a los otros candidatos en la primera vuelta, debería ser más fácil inclinarse por la opción de Flavio Bolsonaro», apunta Luis Lira.
Mientras, Alexis Cortés ratifica «una cierta preferencia del mundo neo pentecostal por el proyecto de Bolsonaro, asociado a la ética de la prosperidad hacia soluciones más bien de enriquecimiento individual, donde la movilización del mundo católico no fue suficiente para Lula».
La distancia marcada por el senador en ejercicio se notó principalmente en los estados del sur del país, caracterizados por altos niveles de industrialización y altas rentas per cápita; a diferencia de Lula, que mantuvo la sintonía del norte, donde la dependencia de la asistencia estatal es mayor.
«Si bien el candidato que ha obtenido la primera mayoría siempre ha ganado la segunda vuelta, el triunfo de Flavio Bolsonaro todavía no se puede dar por hecho. Además de ese 8% que votó por otros candidatos, también están los 33 millones de brasileños que no participaron de la votación y cinco millones de votos nulos. Tanto Lula como Bolsonaro Jr. deben salir a buscar esos votos», detalla Luis Lira, de la Universidad Finis Terrae.
¿Revertir la alta abstención es la única opción que tiene Lula?
«La situación se ha dado vuelta para Lula: de presentarse con tranquilidad en la primera vuelta, ahora es él quien tiene que hacer un mayor despliegue para revertir su resultado. Para eso, debe convencer al 8% que votó por otros candidatos y dentro de la abstención, sintonizar con los descontentos de la clase política para lograr un efecto todos contra Bolsonaro el 25 de octubre. No se puede dar a nadie por muerto en política, pero esta vez Lula lo tiene difícil».
Alexis Cortés advierte que «lo que caracterizó esta primera vuelta es que fue un anticipo de la segunda y todos aquellos que tenían una inclinación a votar por Flavio Bolsonaro en la segunda vuelta, ya lo hicieron en la primera. Y eso desnutrió, desinfló las candidaturas pequeñas de la derecha no bolsonarista. Y ese elector es posible que tenga una inclinación más anti Bolsonaro que anti Lula».
Las opciones
Añade que «si vota el mismo número de personas en la segunda vuelta que en la primera, Flavio Bolsonaro tiene absolutamente la primera opción de ganar. Pero esta es una elección abierta. Si Lula obtiene la misma cantidad de votos que obtuvo hace cuatro años atrás, va a ganar la elección. No es fácil, pero es posible».
La contienda electoral también se extenderá a los siete estados que no definieron la elección de gobernadores el domingo, por lo que sus votantes deberán volver a las urnas para la segunda vuelta. Se trata de Acre, Amazonas, Distrito Federal, Espíritu Santo, Río de Janeiro, Río Grande del Norte y Tocantins.


