Rodrigo Delgado y las culebras en Taiwán: «Aquí se las comen fritas»

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Alcalde de Estación Central impactado con las curiosidades asiáticas

Está en un encuentro de alcaldes. La exótica comida lo tiene a arroz y ensalada.

Amables y edificantes son las profundas reflexiones culturales que tiene el alcalde Rodrigo Delgado respecto a Taiwán, donde aún se encuentra participando del encuentro de jefes comunales del orbe.-Cuéntenos cómo es la gente de ese país.

– Son súper trabajadores y metódicos. La comunidad es muy participativa y eso se nota en su orden.

-¿Y la identidad, costumbres, idiosincrasia?

– Es muy distinto. La comida ha sido todo un tema para mí, no es llegar e ir a comer afuera. Son sabores exóticos y muy raros.

-¿Qué le asqueó?

-Lo que me superó fue que en un mercado se comían a las serpientes. Eso puede ser muy chocante. Las tienen en vitrina y vivas. Y tú puedes pedir una, te la abren y la fríen.

-¡Puaj!

-Con lo que vi en tres cuadras me quedé sin apetito. Estuve dos días sin comer. Desde ahí que estoy a puro arroz y ensalada, lo que me ha servido para bajar unos tres kilitos.

-Acá hace un leve calor. ¿Cómo está el clima por allá?

-A las 7 de la mañana tienes 30 grados y una humedad del 80%, es muy pesado. Con los días uno se va a acostumbrando, pero hay que cambiar de ropa tres veces al día.

-¿Experimentó con la bohemia taiwanesa?

-La verdad es que el carrete es distinto al de nosotros. No se ve gente tomando o pubs con las mesas en las veredas.

-Oiga, pero ese país no tiene ningún brillo.

-Es más trabajo que carrete, sí. Son ordenados, metódicos y se acuestan temprano. En Taiwán en general el carrete es bastante fomeque.

-¿Será esa la vía al desarrollo, Rodrigo?

-Puede ser una alternativa. Ah, las taiwanesas son bastante guapas, pero también se acuestan temprano. Estando acá uno puede entender el dicho trabajar como chino.

-Eso, las taiwanesas.

-Son flaquitas, menuditas, y parece que ese es el tipo de belleza que se valora acá. De hecho, la que coordina mi grupo es alta y voluminosa. El otro día le preguntaba si tenía pololo, y me dijo que no porque no era del gusto del taiwanés promedio.

-Supongo que le hizo una cordial invitación a este generoso país.

-Le dije que en Chile sería vista con muy buenos ojos, así que la dejamos invitada. Pero son increíbles las diferencias sobre el criterio de belleza. Hay que entenderlo, estamos al otro lado del mundo.

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