La top model chilena anduvo acompañada de un misterioso amigo
Llevó regalos, se sacó fotos y compartió con las familias de los atrapados.
En medio de la sequedad monocromática del polvo, poblado por seres exhaustos que viven en un renunciamiento propio de los primeros profetas, un ser brilla con destellante notoriedad, como salido de un salón de belleza.Vestida impecablemente de blanco, de punta a cabo, y con un pelo de delicadas tonalidades, la modelo Carolina Parsons comparte con la fuerza policial que custodia el Campamento Esperanza. «Es que vine a entregar unas cosas que compré para la gente, pero vine de incógnito», les dice. Los carabineros asienten embobados.
«Carolina, ven acá», la llama súbitamente un misterioso joven, que la toma de la mano y la conduce a la carpa de la familia de Darío Segovia. «¿Cómo me dijo que se llamaba?», pregunta Isabel Segovia, hermana del minero atrapado. «Carolina Parsons, soy modelo», dice la visita. «¿Modelo? Chiaaa, si yo también tengo mis cositas», bromea la pícara Isabel. Carolina sonríe, nerviosa.
Luego, la modelo parte a la carpa de enfrente, a conversar con Pedro Cortez, padre del minero del mismo nombre. «¿Una fotito?», propone el amigo misterioso de Carola. «Bueno», acepta don Pedro. Carolina, quien se dio el tiempo y el trabajo de llevar algunos regalitos comestibles, se queda feliz sentada al medio.
De repente una señora le pregunta al amigo misterioso: «¿Y usted, por qué no sale con nosotros?». «Es que soy modelo de ropa interior y ando muy vestido», bromea. Todos ríen. Carolina también.
Plan B en stand byHerramienta llegó en helicópteroLlegó a la zona en helicóptero, como si se tratara de un jugador caro que va a ser presentado en la Noche Alba. Pero es una herramienta. Se llama «Finger Basket». Misión: extraer la porfiada broca que impide el avance de la perforadora T-130. No lo logró el imán, ni tampoco la corona. Mientras, el Plan A, la Strata 950, sigue lento, pero seguro: ya llegó a los 231 metros.
Mañana los mineros tendrán novedades «físicas». Según anunció el ministro de Salud, Jaime Mañalich, un kinesiólogo personal-trainer comenzará a dirigirles una rutina de acondicionamiento cardio-muscular para el momento de su salida


