Ahora Mega decidió subir a la Quinta Vergara a medio canal.
No sé si hablo chino mandarín o si los ejecutivos de Mega y los encargados del próximo Festival de Viña leyeron a matacaballo mi reciente columna ‘Los heridos que dejó la confirmación del Rafa para Viña' y no asimilaron bien lo que quise decir.
Una cosa era confiar en un animador de casa para el desafío de animar ese evento (que no pasó porque designaron al capacitado, pero afuerino Rafael Araneda) y otra muy diferente subir a la Quinta Vergara a medio canal, como se ha decidido ahora.
Esa tampoco era, Mega. Se arguye que para que Karen Doggenweiler descanse en las seis noches no la harán presentar las competencias de canciones. ¿Me están cargando?
El momento que muchas figuras de la TV esperan toda una vida (en este caso Karen Sylvia) ahora lo pretenden jibarizar hasta el absurdo (Mega) con tal de que varios agarren su vela en este entierro, que bien podrían ser las exequias de la máxima ilusión laboral de la conductora de ‘Mucho gusto'.
A Tonka Tomicic no le quitaron una sola tajada de gloria. A Carola de Moras tampoco. Ni a Soledad Onetto ni a Eva Gómez ni a Cecilia Bolocco. Myriam Hernández y María Luisa Godoy también vivieron esta experiencia única de punta a cabo, a concho, sin descansos no solicitados ni extrañas lagunas en su faena.
Esta burrada no es nueva. La hizo TVN en 1993 (estuvieron con Vodanovic Claudia DiGirolamo, Felipe Camiroaga, Margot Kahl y Bastián Bodenhöfer) y Mega (entonces Megavisión) en 1995, cuando animaron señoritas como Sofía Vergara y nuestra única Miss Universo.
¿Sería posible revertir esta convocatoria masiva, que ya fue anunciada con bombos y platillos, como si fuera una idea genial?
Entiendo que el canal quiera mostrar al mundo, orgulloso, a Paola Volpato y Pancho Melo, selectos integrantes de su elenco actoral. También que se necesite hacerle un fuerte nanai a Rodrigo Sepúlveda luego de no darle el rol de maestro de ceremonia titular. Que Neme no podía quedarse afuera y que Tita Ureta es una bomba de carisma cuyo desaprovechamiento en una instancia como esta sería un crimen.
Pero esto no es una kermés, sino el festival latino más grande del mundo. No es una quinta de recreo, sino nada menos que la legendaria Quinta Vergara. No estamos hablando de una animadora en práctica, que necesite ser cubierta cada tanto o apuntalada por solidarios compañeritos de trabajo siguiendo la lógica de que haga poco para que no meta tanto la pata. Estamos hablando de Karen Doggenweiler, probablemente la mejor de todas en su categoría.


