Deben retirar automóviles enterrados hasta un metro y medio de barro
Tras el aluvión que la tarde del jueves arrasó con la parte alta de la comuna de Las Condes, este viernes gran cantidad de rocas y barro, que en algunas partes superaban el metro y medio de espesor, dominaban la apocalíptica escena en San Carlos de Apoquindo.
Entre las decenas de voluntarios que trabajaban enterrados hasta las rodillas liberando los automóviles atrapados en el estacionamiento del centro comercial ubicado en Camino del Alba con Camino de Las Flores, se encontraba Marianela Cossani, vecina del lugar.
«Soy clienta habitual de este lugar.
Acá está mi peluquero y muchas personas que conozco en otros locales, por lo que decidí venir a ayudarlos con lo que pueda», comentó la rubia de voz amable.
«A mi casa no le pasó nada porque está a mitad de cuadra, pero a estas personas que nos ayudan día a día, sí.
Por eso compré un par de palas para ayudarlos, porque creo que corresponde. Hoy por mí, mañana por tí», comentó decidida.
Un poco más allá, otra vecina, que junto a sus hijos repartía queque a los carabineros, se quejaba por la falta de ayuda, pero no para ellos, sino para los trabajadores que no son de la comuna y que deben ir trabajar.
«Mientras esto no quede limpio, muchos locales no abrirán, perjudicando a las familias de sus trabajadores.
Tenemos que ser solidarios, apoyar a los locatarios y trasladar a esta gente, desde y hacia el metro Los Dominicos, para que no vean afectados sus ingresos», planteó Dora Mackenna, mientras repartía escobillones nuevos.
«Lo que más necesitamos son camiones grandes, para que se lleven estos tremendos bolones que bajaron rodando del cerro», aseguró la mujer, quien lucía embarrada hasta la cintura.


