Con la exención de visas para chilenos, el gigante de Oriente entra al radar de los viajeros
Consejos prácticos para llegar, moverse y comprar sin marearse.
En estos días Cyber, las aerolíneas que ofrecen descuentos propios -Latam, Sky y JetSmart- concentran sus ofertas en rutas nacionales, Sudamérica, el Caribe, Estados Unidos y Europa. Pero si busca algo realmente exótico, China puede ser una opción.
Volar a Shanghái ida y vuelta está costando hoy desde $1,2 millones por persona en promociones que ofrece por estos días Viajes Falabella. Es un destino que pocos chilenos solían evaluar, en parte por el complejo trámite de la visa y en parte por los elevados precios.
Benjamín Dueñas, piloto y autor del Instagram viajespirata.cl (https://acortar.link/qSP1rt), aclara que el cambio de fondo no es el precio, sino las normas locales: «Desde hace poco más de un año podemos entrar sin visa a China hasta por 30 días. Antes había soluciones parecidas si teníamos escalas de varios días, pero solo en ciertos aeropuertos. Ahora todo está más relajado». La flexibilización siguió a la pandemia: el gobierno chino partió eximiendo de visa a Europa y el año pasado sumó a Chile, Argentina, Perú y otros países de la región, con un permiso que se ha ido extendiendo plazo tras plazo para atraer turismo.
Los requisitos son pocos. «Pasaporte vigente con mínimo seis meses de validez, un ticket de salida de China y dirección de alojamiento. Es muy simple. Al entrar tienes que mostrar que llenaste el formulario de entrada al país, que puedes rellenar hasta 72 horas antes de tu llegada o también al llegar», detalla. La conectividad, dice, no es problema: «La cantidad de aerolíneas que llegan a China es altísima: casi todas las grandes europeas, estadounidenses, asiáticas y oceánicas».
Lo que sí hay que preparar con tiempo es la vida digital. «El acceso a internet allá es limitado; existen trucos para tenerlo rápido y libre, y para los pagos hay que bajar ciertas aplicaciones. Si se hace con tiempo, todo súper», asegura.
El bloqueo chino -el llamado «Great Firewall»- deja fuera a servicios como los de Google o Meta. Para sortearlo, Dueñas recomienda contratar una eSIM fuera de China, como Holafly, que trae VPN integrado; una VPN por sí sola no siempre sirve, porque el sistema detecta el origen de la conexión e impide acceder a ciertos sitios. Para pagar, el efectivo y las tarjetas extranjeras casi no corren. «Se usa WeChat Pay o Alipay. Se recomienda Alipay porque funciona mejor con tarjetas extranjeras. Es como en Brasil: escaneas un QR y pagas todo así. Tienes que agregar tu tarjeta de crédito o débito a la aplicación y te lo va sacando automáticamente».
Moverse es más fácil de lo que parece. «La mayoría de los aeropuertos tienen un sistema de transporte integrado, rápido y barato, como metro o tren ligero. Si prefieres algo tipo Uber, tienes que usar Didi, que funciona bien en China y es muy barato, aunque menos que el transporte público», aclara. Sin Google Maps, su reemplazo es sencillo: «El que mejor sirve, y además no tiene interfaz en chino, es Apple Maps». El idioma tampoco lo ve como un freno: con un traductor en el teléfono basta, asegura, y la señalética está en inglés desde los Juegos Olímpicos de 2008. «Ni WeChat, ni Didi, ni Alipay son difíciles de usar», subraya.
Modo Shanghái
¿Qué hacer en Shanghái en pocos días? Juan Vásquez, socio y guía de viajes de traelodechina.cl (https://acortar.link/xY3Kvy), viaja varias veces al año a Shanghái por negocios y siempre aprovecha para conocer esa gigantesca ciudad.
Sus viajes son entre 70 y 80% de trabajo, pero siempre destina días al turismo: sugiere sacarse de la cabeza la idea de que China es sólo la muralla y los soldados de terracota. «Shanghái se ha posicionado como la puerta de los negocios a nivel mundial», define.
Juan describe una ciudad de más de 25 millones de habitantes que se ha occidentalizado a alta velocidad. Aclara que sus mayores atractivos se pueden conocer sólo usando como medio de transporte el metro y, por lo mismo, la clave es saber usarlo: recomienda la app «Metroman», que permite programar el viaje, tiempos, líneas y las estaciones para llegar a estos puntos.
El primer punto que recomienda es Nanjing Road. «Es una de las calles más visitadas en China. Se encuentran las principales marcas a nivel mundial y permite visualizar de mejor forma sus rascacielos, como la Perla del Oriente, la Torre de Shanghái, el Jinmao Tower y el World Financial Center». Desde ahí, dice, conviene bajar al Bund, el malecón frente al río Huangpu. «Es un lugar muy concurrido y las mejores postales salen de esa zona». Sugiere ir de noche, cuando los rascacielos de la otra orilla se iluminan y perfilan la foto típica de la ciudad.
Para Vásquez, un imperdible es subir a la Shanghai Tower. «Es la torre más alta de China y la tercera a nivel mundial, con 632 metros de altura y un mirador panorámico en lo más alto. Es importante subir en un día no muy nublado, para observar de mejor forma el paisaje, el río y la ciudad». Otro imperdible, muy cerca de ahí, es la Perla del Oriente, con 468 metros de altura que destaca por su impresionante horizonte urbano. ¿Algún otro? El Yuyuan Market. «Es una zona con infraestructura china antigua introducida dentro del centro de la ciudad; permite visualizar no tan solo la infraestructura, sino también la oferta gastronómica del mercado y los souvenirs que uno puede comprar para traer un regalo».
A 45 minutos en metro está Zhujiajiao, «la Venecia de Shanghai», pequeña ciudad reconocida por la Unesco por sus múltiples canales y puentes: ahí puede recorrer pasillos con oferta gastronómica china y occidental, además de artesanías locales y puestos de souvenirs.
Sobre la comida, Vásquez baja la ansiedad: «En Shanghai, la gastronomía tiene mucha variedad». Conviven la cocina local y marcas internacionales como McDonalds, Papa Johns o KFC, así que pasar hambre o no encontrar algo conocido no es un riesgo real para el viajero chileno.


