Aunque use mucho, mejor no tentarse con envases gigantes
Dermatólogos aclaran: los rayos UVA son dañinos durante todo el año.
Un producto imprescindible que deberíamos usar todo el año es el protector solar. Aunque en invierno hay menos sol, la radiación continúa igual y proteger la piel es prioritario para evitar la aparición de cáncer, quemaduras y manchas. ¿Hay algún formato que sea más cómodo de usar en época de frío?
«En invierno muchas personas creen que el sol no hace daño, pero los rayos UVA -relacionados con manchas, envejecimiento cutáneo y algunos cánceres de piel- mantienen una presencia relativamente constante durante todo el año y atraviesan nubes y ventanas», advierte la dermatóloga Johanna Roa, coordinadora de Dermatología en Clínica RedSalud Vitacura.
Si bien hay múltiples formatos de protectores, para el uso diario de rostro y cuello indica que la opción más práctica suele ser el envase tradicional de crema o fluido facial: «Permite aplicar una cantidad adecuada, ofrece cobertura uniforme y suele tener una mejor relación costo-beneficio», destaca la especialista.
A partir de ello, hay que elegir la textura según el tipo de piel. «Es fundamental elegir una adecuada, porque el mejor protector es aquel que la persona realmente usará todos los días. Las pieles grasas suelen preferir fórmulas ligeras o gel-crema, mientras las pieles secas se benefician de texturas más hidratantes», detalla.
«En términos prácticos, la combinación más eficiente suele ser un protector facial de uso habitual en casa y un formato pequeño para reaplicar cuando sea necesario», sugiere Roa.
En ese sentido, considera útil tener versiones «de bolsillo» porque facilitan la reaplicación en el trabajo, cuando uno se está desplazando o pasa mucho tiempo al aire libre.
De hecho, recomienda mantener a mano formatos prácticos para la reaplicación, especialmente quienes pasan varias horas al aire libre, conducen con frecuencia o trabajan cerca de ventanas.
«Mi impresión es que este punto es el más difícil de lograr cumplir; suelen descuidarse áreas especialmente expuestas como cuello, orejas, cuero cabelludo en personas con poco cabello y labios, zonas donde también se observan daño solar acumulado y lesiones precancerosas», plantea.
Los protectores en formato spray, añade el dermatólogo Francisco Chávez, académico de la Facultad de Medicina de la Universidad San Sebastián, son más cómodos de aplicar en verano y en zonas del cuerpo distintas de la cara.
«Son cómodos para aplicar particularmente en zonas amplias, rinde más y es más rápido de aplicar en el tronco, abdomen, en las piernas», evalúa.
Roa agrega que los tipo sticks o en barra «son una excelente alternativa para zonas específicas como nariz, pómulos, contorno ocular o labios, pero suelen ser menos cómodos para cubrir todo el rostro».
¿Chico o grande?
Respecto al tamaño del envase, Chávez dice que lo ideal es comprar uno de máximo 100 ml y no innovar buscando potes grandes para economizar: «Comprar frascos grandes de 500 ml o un litro es sólo conveniente en empresas donde se requiere que un gran grupo de personas se aplique protector solar diariamente. Si se compra un frasco grande para una familia de cuatro personas, lo más probable es que se utilice un cuarto del frasco y el resto se va a vencer».
Si quiere ahorrar y seguir usando el que ocupó en el verano no es una buena idea, advierten los especialistas.
«No es recomendable. Todos los protectores solares tienen en su envase el símbolo de un tarro abierto con un número -por ejemplo, que dura 12M-, lo que indica los meses de vida útil del producto una vez abierto. Sin embargo, si se abrió el protector en diciembre, pasó por calor extremo en la playa y lo vuelves a usar en invierno, es probable que sus filtros solares se hayan degradado y perderá efectividad», aclara Nicolás Galinovic, director de la división dermocosmética de LOréal Groupe.
Coincide Rocío Osuna, brand manager de Avène: «El protector del verano pudo haber estado sometido a calor extremo, sequedad o quedar abierto, lo que afecta su capacidad protectora y además podría cambiar sus características, lo que podría provocar reacciones adversas en la piel».
Multifunción
Los protectores solares hoy no sólo protegen del sol. Hay opciones que cumplen más de una función: previenen el envejecimiento, hidratan, despigmentan y aportan color, entre otras.
Por ejemplo, Avène tiene el Ultra Serum Spf 50, que combina la hidratación del sérum con la protección solar, con versiones de rellenador instantáneo con niacinamida y ácido hialurónico, otro como iluminador con provitamina C o un hidratante de larga duración con pantenol.
Anthelios UV Air de La Roche Posay, en tanto, viene en tres tonos de color para el rostro, y está enriquecido con ácido hialurónico, niacinamida y vitamina E.


