Médico Marcos Rojas desarrolló Clinical Mind AI mientras hacía un doctorado en Stanford
Profesores pueden inventar una persona, con cara y voz, que tenga edad y síntomas específicos.
«Yo podría haber creado una empresa con esto y me hago millonario», dice el doctor Marcos Rojas. «Pero decidí que no. Soy de Puente Alto, fui a un colegio municipal de Puente Alto y después estudié Medicina en la Universidad de Chile. Creo que el mundo necesita que compartamos un poco más de conocimiento, para hacer ciencia entre todos, con el fin de encontrar la verdad», afirma.
Ese «esto» del que habla es lo que craneó cuando hacía un doctorado en ciencias del aprendizaje y diseño de tecnología en la Universidad de Stanford: Clinical Mind AI, una plataforma que, con la ayuda de inteligencia artificial, crea pacientes simulados para que estudiantes de carreras de la salud de todo el mundo pongan en práctica lo que han aprendido. «La idea es cómo hacer que todos recibamos mejor salud gracias a tener mejores profesionales en todas partes», explica.
Uno de los momentos más valiosos en medicina es la anamnesis, la entrevista que un profesional le hace al paciente, para recopilar datos que permitan hacer un mejor diagnóstico. ¿Fuma?, ¿tiene alguna enfermedad de base?, ¿está tomando medicamentos?, son algunas de las preguntas clásicas. «Es una de las habilidades más importantes que debe desarrollar uno como profesional de la salud. En el fondo, pensar en resolver el problema del paciente es una recolección de información constante», define.
Real o no
Los estudiantes no pueden practicar con pacientes reales, sobre todo porque con ellos no se pueden equivocar. Entonces hay varias opciones, entre ellas actores o alumnos que son entrenados para actuar como pacientes. La otra posibilidad son los pacientes simulados digitalmente, pero eso tiene generalmente tres inconvenientes:
1. Las plataformas de pacientes simulados son en inglés. «Eso para mí es un problema, porque se asume que todos hablamos inglés y escribimos en inglés», explica.
2. Las plataformas tienen un número limitado de posibilidades. Los pacientes simulados sólo responden a ciertos cuadros clínicos.
3. La medición del desempeño de los estudiantes es muy rígida.
Clinical Mind AI está disponible en todos los idiomas y cada universidad o institución de salud puede crear sus propios pacientes y sus propios factores de medición de los logros.
«Si el docente quiere que el estudiante llame al paciente por teléfono, el estudiante puede ingresar y, por ejemplo, hablar por teléfono con ese paciente en tiempo real. Es un paciente por supuesto falso. Es un caso inspirado en el mundo real, pero no es un paciente real, y usando inteligencia artificial somos capaces de crear la voz de ese paciente, que responda en tiempo real, que muestre emociones», describe.
Si el profesor quiere, el alumno puede ver su ficha clínica, puede citarlo para una semana más y ordenar exámenes.
«Podríamos decir que se parece mucho a una consulta de telemedicina, pero el docente también podría apagar esa parte, llamémosla de telemedicina, y quizás el estudiante sólo podría leer la historia clínica, sin interacción con el paciente», explica.
Nada fácil
Cuando se le ocurrió la idea, todos los profesores de Stanford lo apoyaron, pero al principio no fue fácil. «La historia es un poco más triste, porque yo hice un pequeño prototipo, muy, muy pequeño, que sólo servía para hablar con un paciente, ni siquiera se veía bien y sólo corría en mi computador. Ni siquiera estaba en una página web. Con eso postulé a unos fondos que se habían abierto justo ese año, porque había aparecido recientemente ChatGPT, así que había muchos fondos de investigación de uso de inteligencia artificial en educación. Postulé, pero no me dieron los fondos», recuerda.
De todas maneras continuó desarrollando la idea. «Dije no importa, estoy tan convencido de esta necesidad global que voy a seguir postulando a los fondos, hasta que lo logre», explica.
«A septiembre del 2026 ya está presente en 32 universidades en todos los continentes y sigue creciendo», explica. Gratis, por supuesto, porque su objetivo, como ya lo explicó, no es hacerse millonario.


