Audiometría confirmó el temor del locutor de RadioActiva Víctor Aranda, de 44 años
Lleva más de dos décadas con ruidos altos, lo que ayudó a su baja audición: Sólo me los saco para dormir, ducharme y cuando hago ejercicio, cuenta.
Hace dos semanas, la vida de Víctor Aranda (44), cambió. El locutor de RadioActiva y Dj, conocido como Pelo Verde (@aranda_victor), empezó a usar audífonos ya que estaba acostumbrado a la baja audición que arrastraba por el desgaste de los 23 años que lleva en locutorios y radiocontroles, así como también a los 15 años tocando en fiestas y eventos. Tras realizarse un audiometría, examen que mide frecuencias para establecer el umbral auditivo en los oídos, decidió usar la prótesis.
«Comencé a notar que tenía mala audición desde los 25, cuando era chico tuve varias otitis y usé colleras (tubos en los tímpanos para drenar líquido) en el oído izquierdo, pero creo que comencé a quedar sordo los últimos años. Cuando ya me metí en el tema de las fiestas y la radio, ocupaba los audífonos en el volumen más alto, de hecho en la radio notaban después cuando los tomaba otra persona. Habían diligencias que me costaban, por ejemplo, si una persona detrás de una ventanilla hablaba bajo, no entendía nada, me tenían que hablar más fuerte, me tenían que repetir. Y en las fiestas pedía que me pusieran un parlante con los bajos cerca para con esa vibración poder mezclar música», describe.
«Hace un mes atrás fui a hacer una audiometría, y me salió que tengo caídas las frecuencias agudas, que tengo la audición de una persona entre 60 y 70 años y problemas para escuchar fonemas con f, s y ch. Además de un tinnitus que varios colegas tienen. Mi otorrino me dijo que me operara (colocar un implante en su cráneo) pero cuando me dijo el precio le pedí que no me contara más, o que usara audífonos, que yo pensaba que era algo de abuelos, como el de Los Simpson».
Hace dos semanas que Aranda usa audífonos en ambos oídos de la marca Widex modelo Allure 440 que consiguió en el centro médico Auris. «Me convencí cuando supe que se conectan por una app en el celular que usa IA para darles directrices para ecualizar el sonido. Me estaba acostumbrando a leerle los labios a mi esposa o a girar mi cabeza al lado derecho cuando me hablaba para escuchar mejor, y ahora eso ya no es necesario. Los tengo que usar todo el tiempo, sólo me los saco para dormir, ducharme y cuando hago ejercicio porque hay que evitar que les caiga agua y generar humedad en el oído. Pero son chiquititos y transparentes, el dispositivo que va detrás de la oreja es pequeño, de hecho los usé para el concierto de Robbie Williams (en el Estadio Bicentenario de La Florida) y pude atenuar los gritos de la gente y escuchar más los graves que son las canciones y cuando él hablaba. Para lo de Dj debo tener cuidado para que no se acoplen con los casquetes de los audífonos, y también ha funcionado bien. Me ha cambiado la percepción, ahora siento que puedo escuchar bien. Varios colegas me han preguntado cómo voy con audífonos porque todos vamos para ese lado».
Presbiacusia
Fabián Rubio, otorrinolaringólogo de Clínica Alemana y el Hospital Clínico de la U. de Chile, explica que «los seres humanos nacemos un pool de células auditivas en la cóclea del oído, que día a día se pierden, pero recién comienza a notarse, en promedio, entre los 60 y 65 años, por lo mismo la ley del GES cubre esta patología desde los 65. Es una pérdida auditiva que a todos nos ocurre, la presbiacusia, pero la velocidad es variable y eso depende de la genética, al igual que las arrugas, las canas, etcétera. Y también afectan otros elementos al desgaste natural por la edad como el daño por el ruido. Vivimos en ciudades muy ruidosas, y eso ya es suficiente para generar daño acumulativo y en largo plazo, eso acelera el proceso en personas que trabajan con ruidos, músicos, profesores, funcionarios de bares. El estar expuestos a ruidos, sea por el método que sea, como casquetes (audífonos), produce daño aunque no necesariamente sean a frecuencias no tan altas pero sí por tiempos prolongados, que podría ser este caso (de Aranda). En personas más jóvenes estos casos no son infrecuentes, siempre deben consultar personas que sospechen un problema auditivo».


