El tostador cumplió cincuenta años y aún se vende como pan caliente

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Tan chileno como Condorito, se exporta a seis países sudamericanos

Un millón de unidades al año comercializa Virutex Ilko, la empresa que lo produjo industrialmente en 1950.

Si a propósito del Bicentenario, que ha dado lugar a inconcebibles rankings y concursos -incluido el del quiltro más quiltro y el del héroe más patrio- se hiciera un ranking del artefacto más chileno, el tostador ocuparía un lugar prominente. Junto al «maricón», el cilindro metálico para acelarar la combustión del brasero, o la bolsa plástica con agua para espantar moscas, el noble, modesto y siempre aportillado tostador, debe de ser uno de los aparatos más chilenos y menos reconocidos que existen.

Eso hasta ahora, porque si la patria cumple 200 años, el tostador no le va en zaga y este año cumple 50.

«Fue en 1950 cuando Virutex comenzó a producirlo industrialmente, ya que hasta ese momento sólo se elaboraba en talleres artesanales de hojalatería», explica Iván Caravia, gerente de administración y finanzas de empresas Virutex Ilko S.A.

Pese a su media centena de años, los cambios en el aparato han sido mínimos.

«Si miras un colador actual y uno de hace 50 años, verás que su diseño se mantiene, porque es como una campana o un martillo: tienen un diseño perfecto», explica Guillermo Milia, gerente corporativo de innovación y desarrollo de la misma empresa.

Por simple que parezca, cada cosa está en su lugar en el aparato, especialmente los hoyitos.

«La configuración es exacta y siempre la misma, porque si se modifica, la calidad del tostado del pan cambia. Nosotros probamos muchas configuraciones hasta que llegamos a una fórmula ideal», agrega Milia.

Tan exacta es la forma, que hizo posible la automatización de su producción.

«Construimos un robot único en el mundo que toma las planchas de hojalata, las dobla, las perfora y les coloca los alambres donde se apoya el pan», cuenta Milia. En dicho proceso, la empresa gasta mensualmente 20 toneladas de hojalata y 100 kilómetros de alambre galvanizado. Eso para producir 1 millón de tostadores anuales, el 75% de los cuales se queda en Chile y el resto parte para México, Colombia, Argentina, Perú, Ecuador, Costa Rica y otros países de Centroamérica. «El tostador no existe como tal en otras partes y su nombre hubo que adecuarlo a cada mercado, porque en Colombia, por ejemplo, el envase decía tostador de pan y nadie lo compraba. Tuvimos que colocarle tostador de arepas y las ventas se quintuplicaron», explica Iris Cuevas, jefa del proyecto de innovación de Virutex Ilko.

-Cifras quemantes

1.200 millón de unidades se venden anualmente Virutex/Ilko.

20 toneladas de hojalatas se consumen mensualmente para su producción.

25 por ciento de los tostadores se exporta a México, Colombia, Argentina, Perú, Ecuador y Centroamérica.

 

-No se puede introducir completa en el tostador eléctrico

La marraqueta, una gran aliada para el negocio

Tan misteriosa como la desaparición del teniente Bello o la construcción de los moais, es la supervivencia del tostador de pan frente a la tostadora eléctrica.

Las teorías al respecto son variadas. Gustavo Milia, gerente corporativo de Virutex Ilko, se arriesga con una. «En un seminario de innovación supe que los aromas eran vitales para sentirse en familia y entre ellos estaba el del café y el del pan tostado que es diferente a cuando se hace en tostador», dice.

Otra teoría es la de la marraqueta: en la tostadora no se puede introducir completa y, ¿habrá algo más chileno que la marraqueta? Bueno, el tostador.

 

-Su diseño es clásico

El mango es lo único que ha cambiado

Aunque en base a un diseño clásico, Virutex Ilko ha innovado en nuevos modelos de tostadores, en materias primas y en elementos de diseño, como el mango. «Probamos varios colores en el mango hasta que llegamos al azul amarillo, cuyas ventas no bajan», explica Guillermo Milia, gerente corporativo. Actualmente desarrollan otro proyecto de innovación. «La empresa obtuvo fondos de Innova Chile de Corfo para un programa donde los 550 trabajadores proponen ideas de nuevos productos de las cuales se escogen y premian tres», explica Iris Cuevas, jefa de proyecto de innovación.

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