Isabel Araya, esposa del embajador, describe la vida en Puerto Príncipe
Dice que los damnificados acamparon en los jardines de la embajada luego que cedieran unos muros que daban a la calle.
Se vino a Chile a pasar las fiestas de fin de año con la familia. Entre ellos, su hijo, el escritor Rafael Gumucio. Pero Isabel Araya se mantiene en contacto diario con su marido, el embajador chileno en Haití, Marcel Young. Por él se enteró de que el terremoto botó los muros y la gente empezó a acampar en el jardín de la sede diplomática. Muchos todavía están ahí.
«Lo encuentro una maravilla, dentro de lo que puede ser una cosa espantosa como un terremoto, que se abrieran las puertas de una cancha de pasto enorme que hay antes de la casa, y que pudiera entrar la gente perdida que deambulaba por las calles», opina con la experiencia que le da llevar seis años viviendo en la vilipendiada nación.
«Nunca tuve miedo, fíjate. Los haitianos son gente buena de corazón», asegura. «Conozco mucho la ciudad, he trabajado en lugares muy pobres. Desgraciadamente no me muevo a pie, porque las calles son muy incómodas, movilización casi no hay y es muy raro que una persona blanca ande en tap-tap (camiones), que utilizan para movilizarse».
-¿Hay alguna imagen que la haya marcado?
-Un callejón interior, en el espacio entre las casas había una fuente de plástico redonda, mediana, que es donde se bañan. Cuando alguien se está lavando tú no puedes pasar. Así de angostito es como viven, es como estar bajo el mismo cielo, porque techo muchas casas no tienen.
-Son preocupados por la higiene
-Jamás en ningún país del mundo he visto camisas más blancas, o los calcetines de los niños que van a la Escuela Chile, impecables. Son gente cuidadosa de todo lo que tienen. Tienen hábitos muy dignos, que me recuerdan al Chile antiguo.
-A propósito, ¿qué visión tienen de nuestro país?
-Ellos quieren mucho a Chile. Incluso, en una revuelta que hubo hace poco, fui al mercado en la camioneta, que tiene pintada la bandera chilena. Había barricadas pero cuando la vieron uno dijo «est le Chili», y nos dejaron pasar y nos hacían señas.
-¿Cuándo vuelve?
-Quería irme altiro, pero espero que mi marido me permita volver, me ha dicho que por el momento sería otro problema para él preocuparse de mí.
Terrorífica réplica
«Las personas se han tenido que reunir en las plazas públicas y calles para sentirse a salvo», despachó ayer la periodista Madelein García, de la cadena Telesur, al dar cuenta de la réplica de mayor magnitud del terremoto en Haití. Alcanzó 4,5 grados Richter, y obligó a paralizar por algunos minutos las labores de rescate, ante el peligro de nuevos derrumbes.


