Entre los personajes de Fernanda Finsterbusch y Diego Muñoz
El actor y coordinador de intimidad Eduardo Paxeco fue pieza clave. Se usaron parches y pelotas de yoga para evitar el roce directo.
«Prohibida obsesión», la nueva teleserie de Mega, partió esta semana con una candente e importante escena entre los personajes de Fernanda Finsterbusch y Diego Muñoz, lo que desencadenó el principal arco dramático de la producción. Eso fue lo que se vio, pero lo que no se sabe es que en el libreto sólo decía, a grandes rasgos, que había que mostrar una escena de sexo. En ese punto partió el trabajo de Eduardo Paxeco, coordinador de intimidad de la producción. Aquí cuenta cómo se preparó y armó la secuencia.
Paxeco es actor y comenzó a trabajar como coordinador de intimidad en la segunda versión de «El señor de la Querencia». Ahora está en la nueva nocturna y su primer desafío fue la secuencia antes mencionada. «La escena venía con algunos detalles en el libreto y luego decía que tenían intimidad. Ahí, con el director, Nicolás Alemparte, empezamos a ver cómo podríamos hacerla. Vemos películas y llevamos referencias».
¿Qué viene después?
«Me reúno con el director y con los actores por separado».
¿Por qué con los actores por separado?
«Porque es un espacio de confidencialidad, neutro, donde ellos no se sientan expuestos y deben tener la confianza de llamarme el día anterior a la grabación y decirme no quiero hacer la escena o quiero cambiar algo. Ahí yo tengo que decirles que no hay problema y después encontrar una solución, porque el consentimiento es revocable, entonces tenemos que estar preparados para aplicar un plan B».
¿La escena queda marcada y definida estrictamente antes de grabarse?
«Sí, no puede haber sorpresas. Los actores no pueden improvisar y poner la mano en un lugar que se había dicho que no o que no estaba conversado, porque independiente de que están actuando, una mano en una nalga, un pecho o un genital es un abuso, si es que no está consensuado. Sí se puede improvisar dentro de una lista, literal, por ejemplo: se puede poner la mano en el cuello, oreja, pecho o estómago. Entonces el actor ya sabe los puntos que puede tocar y eso está consensuado. Si alguien dice no me toques el cuello y el otro actor pasa la mano por el cuello, yo tengo que cortar».
Todo bien calculado ¿y después?
«Cuando ya tengo los límites y los lugares donde se sienten cómodos los actores vuelvo con dirección y medio entre la propuesta del director y los límites de los actores y a partir de eso desarrollamos la escena».
¿Es harta pega previa?
«Sí, pero entretenida».
¿Queda definido el encuadre y el tiro de cámara también?
«Sí, porque con eso también vamos narrando. Parece que fuera muy explícito, pero en realidad es muy técnico. Hay harta respiración, harto gemido, sonidos masculinos y femeninos que hacen que se vea más potente».
¿Los actores usan protecciones?
«Tenemos protecciones (parches) para las partes íntimas y si el plano está cerrado en sus caras tenemos bolas de yoga (pequeñas), con un peso especial, que se les ponen (adosan) como barrera para evitar el roce real entre los actores. Con eso se pueden mover con violencia, de manera sensual o erótica. En esta escena los actores tenían todos estos elementos de protección y barrera, para que pudieran simular lo que los personajes estaban haciendo. Eso permite que los actores se puedan dedicar a actuar en lugar de estar preocupados».
Claro, porque la escena no era sólo sexo.
«No, al margen del tono erótico, los actores estaban pasando por cosas importantes. Uno tenía culpa y placer y había algo prohibido. Todo eso había que llevarlo a la pantalla con el máximo respeto y cuidado y siento que se logró».
¿Cuando se graban estas escenas hay menos gente en el set?
«Ahí hay algo que se ha modificado en el tiempo. Antes el set tenía que ser muy cerrado, pero eso puede ser riesgoso, porque podía quedar el director con un cámara y los actores, entonces el poder era vertical, no horizontal, porque el director tenía el poder. El coordinador de intimidad neutraliza eso. Es un espacio profesional y las personas que están ahí son las personas que tienen que estar. Eso también es más eficiente».
La gente puede pensar que su trabajo es de censura, pero no.
«Yo protejo a los actores, el producto, al director, la productora y es una herramienta: ¿Cómo te imaginas esta escena?, bueno, yo te ayudo a crearla y llevarla de la manera más segura y atractiva técnicamente. Aparte tenemos que ver la línea legal, porque cada país tiene sus regulaciones y se puede grabar algo que después impida que la teleserie salga en una plataforma o que se distribuya en un país y todo porque no se enteraron antes de la legalidad y nosotros estamos atentos a aquello. La decisión final es de producción, pero yo tengo que advertir. Hasta ahí llego».


