Gary Medel, en el tramo final de su exitosa carrera, se enorgullece de lo que consiguió
HBO Max estrenará una serie documental sobre los orígenes y la vida del Pitbull, quien confiesa que cada vez que habla de su madre fallecida, me pongo a llorar.
En los casi 70 minutos de charla, Gary Medel (39) se rió muchas veces. A ratos con ganas. Pero también una vez se emocionó: cuando habló de su fallecida mamá, Marisol Soto. «Cada vez que hablo de ella me pongo a llorar. Ahora te juro que me estoy conteniendo. Pero igual no te aseguro que voy a poder por mucho rato», dice el jugador de la UC y una de las estrellas de la Selección Nacional en la mejor época de la Roja.
Usted al menos pudo acompañarla en sus últimos momentos…
«Sí, pese a estar en Italia pude estar mucho con ella, estar pendiente de que la cuidaran y despedirme».
¿Qué representó para usted en su vida su mamá?
«Todo. Igual que mi papá (Luis Medel). Me dieron todo lo que pudieron pese a las dificultades que teníamos. Vivir era duro para mi familia. Había escasez».
¿Fue feliz o ve ese tiempo como algo doloroso?
«Fui muy feliz. En mi casa en Conchalí vivíamos 37 personas, pero todos éramos muy unidos, y mis viejos se preocupaban de darnos todo lo que pudieran pese a las dificultades. Yo de cabro chico era un pinganilla que andaba en una bicicleta vieja y peloteaba con mis amigos. Y conseguí ser lo que soy porque tuve cabeza, hambre y sueños. Mi barrio era mi mundo. Y lo sigue siendo. Hoy vivo en el barrio alto, con lujos, pero una vez a la semana voy a Conchalí a ver a mis tías que venden empanadas y papas fritas y nos juntamos a tomar once y a jugar a las cartas. También me junto con mis amigos a pelotear un rato o a conversar. ¿Cómo puedo decir que no fui feliz ahí?»
De chico, ¿tenía sueño de ser médico, abogado o ingeniero? ¿Podía permitirse esos sueños?
«No, porque yo en el colegio no era muy bueno. Tampoco es que fuera de los porros. Era de nota cinco. O de cuatro. Pero siempre quise ser futbolista. Miraba a Zamorano, a Salas, a Lepe, al Cabeza de Muela (Nelson Tapia) y quería ser como ellos. Llegar tan lejos como ellos».
La UC lo fue a buscar luego de verlo en el barrio. ¿Cómo cambió su vida?
«Fue un cambio total. Cambié toda mi forma de ver la vida. Mis viejos ahí también fueron importantes porque me apoyaron. Me llevaban en micro a San Carlos de Apoquindo todos los días. Iban a ver mis partidos. Estaban en todas. Y si no podía ir ellos, mandaban a alguien que me viera».
¿Dejó los estudios?
«Estái más loco. Mi mamá me dijo que si dejaba de ir al colegio por jugar fútbol me agarraba a charchazos así que seguí toda la básica y llegué hasta Segundo Medio. Ahí me retiré porque empecé a jugar en el primer equipo de Católica y fui papá de los gemelos (Alejandro y Gary). Igual después hice Tercero y Cuarto Medio en un dos por uno. Le cumplí a mi mamita».
En la UC, que es un entorno distinto al que usted acostumbraba, ¿se sintió alguna vez discriminado?
«Para nada. Ni por mis compañeros ni por lo profes. No pasa eso en la UC…».
Pero alguna vez Mario Lepe contó que él sí vivió eso cuando era juvenil.
«Sí, pero eso fue como en los 70… no en la era moderna jajajá».
Okey. Y al revés. Cuando usted llegaba de vuelta a su barrio, ¿lo molestaban y le decían cuico por ser de la Católica?
«Pregunte en mi barrio si alguien se atrevía a agarrarme para el hueveo. Lo invito a que vayamos para que pregunte. Nadie se metía conmigo pese a que la mayoría de mis amigos son de Colo Colo y de la U».
¿Pudo hacer amistad sincera en la UC o todos sus amigos son del barrio?
«Mi mejor amigo lo conocí en la Católica. Se llama Francisco Fuentes, lo conocí cuando teníamos 10 años y no llegó a jugar profesional porque era malito, jajajá. Es kinesiólogo y tiene una casa de reposo y hablo con él a cada rato».
¿Siente que perdió algo de su adolescencia por dedicarse al fútbol?
«Para nada. Para mí el fútbol lo era todo. Y para triunfar en el fútbol no sólo se necesita tener suerte o ser bueno para la pelota. Hay que ser profesional y tener capacidad intelectual y por eso yo triunfé. Muchos dicen, por ejemplo, que mi hermano mayor era mejor que yo. Mentira. Yo soy mejor porque fui disciplinado y profesional. Eso hace la diferencia».
En ese camino recorrido, ¿está satisfecho con lo que logró?
«Absolutamente. Jugué en la Católica, en la mejor Selección chilena, conocí países que nunca pensé conocer y viví culturas distintas que de otra forma no hubiese vivido».
¿El fútbol seguirá siendo parte de su vida cuando se retire?
«Seguramente, porque no me veo en los negocios. De hecho, ahora no tengo ninguno. Tengo toda mi platita guardada. Seguiré ligado al fútbol aunque no creo que como entrenador de equipos profesionales pese a que ya tengo mi título de entrenador dado por la INAF. Ya estoy chato de no disfrutar los fines de semana. Quizás podría dirigir niños o en lugares más pobres porque a ellos me interesa llegar. O ser comentarista para enseñarles a los periodistas a ver fútbol jajajá».
La vida del Pitbull, en capítulos
Gary Medel es uno de los íconos de la llamada Generación Dorada y por ello es que el Pitbull tendrá su propia serie documental. HBO Max anuncia que, antes de fines de este año, se estrenará en sus plataformas la vida y carrera deportiva de Medel en formato de capítulos. En el documental se incluirán testimonios del jugador, de sus familiares, amigos y ex compañeros, que recorrerán la vida del Pitbull tanto a nivel personal como profesional.?»Acepté hacer este documental porque me gustaría dejar un testimonio a los niños y a los que viven hoy en la pobreza: siempre hay que tener sueños y pelear por ellos», dice el propio Medel.


