Rosita Alvarado da consejos de estilo a mujeres cuya figura cambió y dejaron de arreglarse
Partió grabando para entretenerse; hoy una agencia les cobra a las marcas por sus videos.
Rosita Alvarado, a sus 64 años, les da consejos de imagen a mujeres de su edad en redes sociales. Partió porque le gustaba la moda y veía canales de YouTube siempre enfocados en gente joven: años atrás, cuando estudió asesoría de imagen, Alvarado se había dado cuenta de que nadie aconsejaba a las mujeres mayores a quienes les cambió la figura, ni a las que se divorciaron o enviudaron y dejaron de arreglarse.
«Pasaron a ser la señora que en la fiesta está sentada en un rincón y no baila», describe (ver galería https://s.lun.com/lunrvn).
«Pero ahora la gente vive 80, 85 años: no es justo que pases 30 años transparente en la sociedad», compara. Ella entró a las redes sin plantearse si eran para jóvenes o para viejos. «Me metí sin darme cuenta. Además, nunca me he sentido vieja. Me siento igual que cuando tenía 30», afirma.
Al principio lo hacía para entretenerse, hasta que empezaron a regalarle cosas y después a pagarle. «Y pucha, qué bonito que te paguen», asume.
Hoy la agencia The Code maneja sus campañas: se encarga del contacto con las marcas, ve cuánto cobrar y organiza los pagos.
Rosita valora este nuevo mercado para las influencers mayores: «Somos creíbles para las marcas y, después de cierta edad, a veces tenemos más poder adquisitivo, porque ya no estamos gastando en colegios ni universidades. Tienes más plata para viajar y menos compromisos con otras personas».
¿Cómo ha sido la experiencia de ser influencer senior?
«Es divertida y me mantiene entretenida. Lo hago por entretención, porque si no estaría haciendo de abuela solamente. Los miércoles me dedico a las redes sociales: grabo los reels y las historias, me disfrazo y juego a ser influencer. Pensamos qué podemos aportar para que la señora se sienta bien con su imagen y aplico lo que estudié como asesora de imagen. Es simpático».
Tiene un millón de seguidores. ¿Tuvo alguna estrategia?
«No lo buscaba, pero creo que las personas me ven como alguien real. Lo que ves en la pantalla es lo que soy, soy auténtica. Cuando se topan conmigo no tengo esa parada de diva, para nada. Al contrario, me cargan las divas. Me han invitado a la tele y no me gusta mucho, porque me carga esa postura de creerse la muerte. ¿Por salir en una pantalla te vas a creer? No va conmigo».
Las mujeres de 60 de hoy no se parecen a las de antes.
«Una vez me invitaron a El Mercurio y aprendí una palabra que habían inventado ahí: sexalescencia. La gente de más de 60 ya no se siente vieja. La medicina está más avanzada, tenemos más conocimiento de cómo cuidar nuestro cuerpo y nos preocupamos de nuestra imagen. Creo que nos vemos menos viejos que la gente de 60 de hace 40 años, y estamos más involucrados en la sociedad. Mi abuelita a los 60 no se veía como me veo yo a los 64: usaba un moñito, no se teñía el pelo y andaba con una faldita larga. Era la abuelita que dibujaban en los cuentos».
Madonna, de 68 años, se presentó hace unos días en los premios VMA de MTV.
«Ay, qué vergüenza cómo abrió las piernas. Pero es una artista y puede hacerlo para llamar la atención. Yo soy muy recatada, pero un artista se lo puede permitir. Es Madonna, nada que decir».
¿Qué es lo que más le ha gustado de lo que le escriben?
«La buena intención de la gente conmigo. He tenido haters, pero me han hecho un favor: me han inspirado reels que después se hicieron virales, pero han sido muy pocos. En general los comentarios son muy bonitos, hay gente muy bien intencionada que me manda bendiciones. Siento que despierto mucho cariño y cuando recibes energía positiva eso se refleja en tu vida».
Activos y vigentes
Las marcas, conscientes de un mundo que cambia, hoy buscan con esmero venderles a los adultos mayores. Víctor Cáceres, fundador de la agencia Webive, explica que la razón es demográfica: «Somos una población que está envejeciendo mucho, hay poca natalidad. Siempre el público adulto mayor ha estado un poco de lado, pero hoy en día es gran parte de la población».?Muchas personas, destaca, hoy llegan a la vejez en mejores condiciones porque se cuidan más. «Hay abuelos modernos que manejan bien redes sociales, que tienen Facebook, Instagram y WhatsApp para mantenerse comunicados con sus nietos», ilustra.?En este segmento, apunta, las marcas tienen grandes oportunidades vendiendo bienestar, pero no sólo con remedios: propone ofrecer «panoramas, actividades o lugares para que los adultos mayores puedan desarrollarse». Da como ejemplo las fiestas para mayores de 50 y 60 años, o el caso de un familiar que tiene un centro de encuentro donde se compran tickets para jugar cartas, ajedrez o hacer yoga.
«Básicamente, para sentirte acompañado», define.?Un error de muchas marcas, subraya Cáceres, es «caricaturizarlos y encerrarlos en estereotipos: no todos tienen problemas con los dientes o necesitan placas; hay un adulto mayor mucho más activo, mucho más preocupado, mucho más vigente». También destaca que es un público que hoy consume en serio: «Cuando compran, creo que su decisión de compra es mucho más rápida que la de las personas jóvenes».


