Las acusaciones de mal gusto contra el programa son exactamente las reacciones que provoca la transgresión.
El regreso de «Primer plano» luego de seis años ha recibido críticas por lo que ha sido entendido como un «exceso de originalidad». ¿No supo? En el primer capítulo de esta nueva etapa a ese estelar de farándula no se le ocurrió nada mejor que presentar el reportaje del caso de Jorge Valdivia representando a algunos de sus protagonistas con inteligencia artificial y meter al estudio la réplica de la celda en que se encuentra hoy el exjugador del Palmeiras.
Valoremos la creatividad, reconozcamos que siempre hay un mérito en intentar cosas nuevas en lugar de irse a la segura con lo mismo de siempre y optar por el facilismo de marcar el paso.
De hecho, quiero hacerle un par de propuestas al programa, para que siga tocando la tecla de la transgresión y la creatividad desbocada. Por ejemplo, ¿qué tal una función de títeres para introducir el caso de Cathy Barriga? Algunas de las marionetas podrían ser peluches, para mantener el rigor histórico del relato. Hasta se podrían conseguir al muñeco que representaba a Joaquín Lavín en «Los Toppins» de Mega (en los locos 90, Megavisión).
Y ¿por qué no? también se podría echar mano a algún videojuego de moda, haciendo aparecer en él a Maly Jorquiera, Sergio Freire y la rubia que supuestamente se besó con él, luego de creerle que estaba separado.
En lugar de la celda que se hizo entrar al set en el arranque, en los capítulos venideros podrían mostrar piezas que reunidas darían para un museo de la televisión soñado. Desde el cinturón de seguridad de Cata Pulido hasta el cuesco de la palta que comía la China Suárez en la motorhome con Vicuña. Pasando, claro, por la tijera de Viñuela, el cajón de tomates del Chico Pérez en «SQP» y el capítulo final de «Santiago city».
Les digo: estoy a morir con «Primer plano» y su visionario cambio de switch.


