La organización del torneo acreditó a casi un centenar de creadores de contenido
Cuando parece haber silencio, siempre hay un murmullo, gente hablando, comiendo y riendo, se quejó Jessica Pegula.
En pleno partido del US Open apareció un olor particular. La número uno del mundo, Aryna Sabalenka, se preparaba para sacar ante Kamilla Rakhimova cuando comenzó a mirar hacia la tribuna del Louis Armstrong Stadium. Algo la tenía incómoda, así que paró y se dirigió a la jueza de silla.
«Alguien está fumando marihuana. ¿Te importaría? Porque el olor es muy fuerte», reclamó la bielorrusa. La jueza hizo algunas señas hacia el sector indicado y el partido pudo continuar. Sabalenka finalmente ganó 6/3 y 6/4, pero quedó con el aroma metido en la cabeza. En una ronda de preguntas post partido, alguien se refirió a la «altura» del torneo, pero pilló a Sabalenka con su mente volando alto. «Ahora sólo puedo pensar en lo de la hierba. Si van a seguir fumando, puede que me vuele», bromeó.
Después dejó una petición para el público: «Pueden hacer lo que quieran, fumar lo que quieran y relajarse todo lo que puedan, pero, por favor, no lo hagan cerca de las canchas de tenis. Es un poco complicado lidiar con ese olor cuando intentas competir al máximo nivel».
No fue la única que se refirió al tema. Katie Boulter ya había reclamado por lo mismo durante los entrenamientos. «Es difícil no distraerse, no me gusta», comentó la británica.
Adrian Mannarino fue más directo y tuvo menos paciencia. Se refirió al olor, pero también al movimiento del público en todo momento. «Hay olor a marihuana en la cancha, se está convirtiendo en un zoológico. Son condiciones realmente inusuales. La gente entra como quiere, se mueve y habla», disparó el francés.
Lo habitual es que la gente solo se mueva de su asiento durante un cambio de lado o pausas entre sets y que mantenga absoluto silencio durante el partido, para no distraer a los jugadores, pero el torneo implementó una regla más permisiva en 2024, que permite la «libre circulación de aficionados», por lo que el público puede desplazarse por las tribunas incluso durante los puntos.
Con la marihuana la cosa es distinta. Su consumo recreativo es legal para mayores de 21 años en Nueva York desde 2021, y aunque dentro de Corona Park está prohibido fumar, el olor llega igual.
Al público y al olor a marihuana, se sumó otro reclamo: los influencers. El US Open acreditó a cerca de 100 creadores de contenido, casi el doble que en la edición anterior, y Naomi Osaka ya tuvo problemas con algunos.
La japonesa se preparaba para sacar ante Anastasia Zakharova cuando un grupo ubicado en uno de los palcos, comenzó una sesión de fotos con aros de luz. Metieron tanto ruido que el juez de silla tuvo que detener el juego y pedirles que regresaran a sus asientos.
«Si vas a un evento deportivo, debes respetar el deporte. Considero que es una cuestión de educación básica estar informado», reclamó Osaka. Aunque también valoró el aporte que pueden hacer: «Me parece genial que la gente contribuya a popularizar el tenis entre su público específico, aunque creo que todo debe gestionarse mucho mejor».
Jessica Pegula también alegó. «Hay gente ahí abajo intentando competir. Es su carrera y su trabajo. Me parece una falta de respeto», lanzó la estadounidense. Y agregó: «En el Ashe se escucha todo. Cuando parece haber silencio, siempre hay un murmullo, gente hablando, comiendo, riendo y expresando todo tipo de emociones».


