Electromovilidad para todos
La tecnología ya se utiliza en países como España e India, y las empresas chilenas no quedan atrás. La Ley de Retrofit entró en vigencia este año, y el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones aún desarrolla el reglamento que definirá los requisitos para su implementación.
Comprar un vehículo eléctrico puede ser una inversión difícil de asumir para algunos. Frente a ello, el retrofit es una alternativa que comienza a abrirse paso en Chile. Una tecnología que permite transformar vehículos con motor a combustión en modelos 100% eléctricos, reutilizando gran parte de su estructura y extendiendo su vida útil.
Aunque en Chile la Ley de Retrofit entró en vigencia en enero de este año, el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones explica que actualmente trabaja en el reglamento que establecerá los requisitos que deberán cumplir estas transformaciones.
«Como parte del proceso de implementación de esta normativa, el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones avanza en el desarrollo del reglamento que establecerá los requisitos que deberán cumplir las transformaciones de vehículos motorizados en uso, de combustión interna a eléctricos», señalaron desde la cartera. «Este marco resguardará que el proceso se lleve a cabo con estricta rigurosidad, cautelando las condiciones de seguridad», y que una vez completada esta etapa «se avanzará con el trabajo de talleres y autorizaciones que estipula la normativa aprobada».
Gonzalo Pacheco, fundador de Movener, empresa chilena especializada en convertir camiones diésel en híbridos eléctricos, asegura que «el retrofit irá creciendo año a año como una alternativa real de electromovilidad que tiene como centro la economía circular, ya que con el retrofit no necesitas fabricar un nuevo vehículo. Te invita a hacer más eficientes los que ya existen».
Los clásicos
A su juicio las conversiones serían más viables en «vehículos que son más antiguos, en autos que no tienen tanta electrónica», ya que, según explica, «no se podría hacer en vehículos modernos».
El proceso de reconversión consiste en retirar el motor a combustión junto con todos sus sistemas asociados. En su lugar, se instala un motor eléctrico, un banco de baterías y toda la electrónica necesaria para su funcionamiento.
Tomás Sánchez, socio fundador y CEO de EV South, empresa dedicada a transformar autos clásicos en vehículos 100% eléctricos, explica que «varios sistemas que antes funcionaban de forma mecánica pasan a ser eléctricos, permitiendo que el vehículo mantenga, e incluso mejore, sus prestaciones y su experiencia de conducción».
Aclara que «cada proyecto debe evaluarse técnica y económicamente antes de tomar una decisión», considerando factores como el espacio disponible, el peso, la disponibilidad de repuestos y la facilidad de integración».
Casos internacionales
Los costos dependen del tipo de proyecto. Según Sánchez «una conversión con componentes de alta gama puede partir desde aproximadamente $30 millones». En cambio, «cuando se desarrolla un kit para transformar vehículos comerciales o vans en volúmenes importantes, el costo puede reducirse considerablemente, acercándose a aproximadamente $8 millones por unidad gracias a las economías de escala», especifica.
Respecto de los tiempos, el ejecutivo explica que «un proyecto completamente personalizado puede tomar varios meses de desarrollo e integración». Mientras que «una instalación plug and play puede realizarse en cuestión de días por vehículo».
A nivel internacional, el retrofit ya dejó de ser una tecnología experimental. Nicole Gómez Ferreira, gestora energética integral, especialista en electromovilidad y fundadora de Energy Sustainability Tech (EST), afirma que «el retrofit eléctrico a nivel mundial ya superó la etapa experimental y hoy avanza hacia una fase de profesionalización e industrialización», con aplicaciones en vehículos particulares, transporte, flotas comerciales y maquinaria.
La especialista destaca además que «España e India son casos muy interesantes de observar». Mientras el primero ha integrado el retrofit dentro de una mirada de economía circular y extensión de la vida útil de los vehículos, el segundo lo ha impulsado como una solución para acelerar la electrificación del transporte existente.
Coincide el investigador del Centro de Transición Energética de la Universidad San Sebastián, Dr. Hugues Renaudineau: «el retrofit puede tener un rol muy importante, siendo un factor acelerador de la transición energética y descarbonización del transporte en Chile».
Añade que gracias al retrofit no es necesario esperar la renovación completa del parque de vehículos para la adopción de la electromovilidad ya que ofrece una alternativa para incorporar vehículos eléctricos reutilizando gran parte de la estructura existente. Además, destaca que esta tecnología «alarga la vida útil del vehículo y evita la fabricación de uno completamente nuevo». Concluye que también «favorece la economía circular» al reutilizar gran parte de la estructura y componentes del vehículo.
En simple
¿Qué es el retrofit?
Es la conversión de un vehículo con motor a combustión en uno 100% eléctrico, reutilizando gran parte de su estructura original.
¿Qué se cambia?
Se retiran el motor a combustión, el estanque de combustible y el sistema de escape. En su lugar se instala un motor eléctrico, un banco de baterías y la electrónica necesaria para su funcionamiento.?
¿Cuánto cuesta?
-Vehículos clásicos personalizados: desde $30 millones.
-Vehículos comerciales o vans con kits estandarizados: alrededor de $8 millones por unidad.
¿Ya se puede hacer en Chile?
La Ley de Retrofit ya está vigente, pero el Ministerio de Transportes aún trabaja en el reglamento que establecerá los requisitos técnicos y de seguridad para las conversiones. Una vez concluida esa etapa, avanzará la autorización de talleres y los procesos contemplados en la normativa.


