Durante seis horas Taeko Kurosaki estremeció a la audiencia en el octavo día del juicio
Estoy sicológica y físicamente destruida (…) Tenemos una desconfianza terrible hacia los hombres. Mis hijas se niegan a casarse, dijo la mujer.
En el octavo día del juicio contra Nicolás Zepeda por el crimen de Narumi kurosaki, todos los oídos estuvieron atentos al testimonio de Taeko Kurosaki, la madre de la joven desaparecida desde el 5 de diciembre de 2016.
La mujer, de 56 años, vestida de negro de pies a cabeza, narró con detalle los primeros años de su hija, entre lágrimas, hasta que llegó a lo que denominó el peor encuentro de su vida: el día que conoció a Nicolás Zepeda.
Fue el 21 de marzo del 2015 cuando Narumi debía mudarse de una residencia estudiantil en Tsukuba, Japón. Su hija le comentó que su amigo chileno había insistido en ayudarlas. Sin embargo, no llegó. Una «ausencia incomprensible», dijo la madre, dejando entrever una de las tantas diferencias culturales.
Madre e hija terminaron yendo a buscar a Nicolás Zepeda en auto. «Me pareció un chico guapo, agradable y amable. Sólo una cosa me llamó la atención, no me saludó», relató Kurosaki.
Otro episodio que marcó a la madre de la joven ocurrió a mediados de 2016, cuando Narumi y Nicolás tuvieron una fuerte discusión. El chileno le pidió a Taeko si podía alojarlo temporalmente en su casa. «Le dije que no era posible porque no tenía espacio, pero entró por la fuerza. Hasta el último día de Narumi en Japón permaneció incrustado en nuestra casa».
El retrato
Tras recuperar el aliento, Taeko Kurosaki expuso su fragilidad al jurado. «Esta imagen mía nunca ha sido revelada a nadie más que a mis hijas y mi hermana», advirtió. Se quitó la chaqueta y quedó con una camiseta y un bolso de mano cruzado a su cuerpo. De ahí retiró una foto enmarcada que puso en una mesa. «Prácticamente injerté este retrato contra mi pecho, contra mi piel, para estar con ella… es mi Narumi, a quien me niego a dejar ni por un momento», tradujo el intérprete conmocionado.
La mujer relató que tras la desaparición de su hija sospechó inmediatamente de Nicolás Zepeda. Y que viajó a Chile en junio de, 2017 porque creía que Zepeda tenía secuestrada a su hija.
«No sabía qué podía hacer, ni siquiera hablaba inglés, pero me parecía que era mi deber como madre emprender este viaje, aunque sólo fuera para tratar de encontrar algunas pistas sobre su supervivencia. Y quería ver cómo Nicolás Zepeda seguía viviendo en Chile. Un día lo encontré», relató.
La mujer siguió describiendo la escena. «Él caminaba rápidamente, parecía feliz y realizado. Lo seguí… creo que en algún momento se dio cuenta. Había cruzado un puente. Recorrió todo el camino y luego volvió a mí. En medio del puente nos encontramos frente a frente. Parecía sorprendido. Me miró fijamente, como para comprobar que era yo. Después de mirarme, bajó los ojos y continuó su camino para evitarme, antes de desaparecer entre la multitud. No pude encontrarlo durante el resto de mi viaje a Chile», consignó «L'Est Republicain».
Kurosaki viajó tres veces más a Chile, pero sin éxito. Contó que a través de un e-mail le rogó a Nicolás que le diera noticias de su hija. Nunca tuvo respuesta.
Kurosaki aseguró que vive aislada y estremeció a la audiencia relatando las veces que intentó quitarse la vida.
«Estoy sicológica y físicamente destruida (…) Tenemos una desconfianza terrible hacia los hombres. Mis hijas se niegan a casarse».
«Siento que tengo las respuestas a su actitud por la forma en que él fue criado (…) Nunca perdonaré a Zepeda, este gran mentiroso nunca cambiará».
La mujer pidió que la muerte de Narumi no sea en vano.
En su palco, el chileno escuchó sin inmutarse.


