Fiscalía apunta a un tío y a un primo como los presuntos responsables de secuestro con homicidio
La joven de 29 años fue criada por una familia de Pudahuel. La PDI mantiene la búsqueda de su cuerpo.
«Desde muy chica recuerdo que mi abuela cuidaba niños. Un día llegó a su casa, acá en Pudahuel, una mamá con una guagua de tres meses y le dijo que iba a trabajar puertas adentro, que si se la podía cuidar. La cosa es que la dejó y desapareció», cuenta Isabella Briones. Esa guagua era Makarena Tolosa Cárdenas, «mi hermanita adoptiva», agrega.
En la Villa Parque Industrial de Pudahuel todavía quedan restos de los carteles que los vecinos pegaron hace unos meses para intentar encontrar a Makarena. La joven, hoy de 29 años, fue vista por última vez el 8 de mayo pasado a eso de las 21 horas. Este jueves, a tres meses de su desaparición, su caso dio un giro. La Fiscalía Metropolitana Occidente apuntó al hermano de su madre biológica y a un primo de éste como los presuntos responsables de su secuestro con homicidio. El cuerpo de Makarena sigue siendo buscado.
Durante el control de detención, el Primer Juzgado de Garantía de Santiago acogió la solicitud de la Fiscalía Metropolitana Occidente y amplió la detención de ambos imputados hasta el domingo. El Ministerio Público argumentó que todavía quedan diligencias pendientes, entre ellas peritajes de ADN a manchas de sangre, el análisis de evidencia encontrada durante la investigación y el levantamiento del secreto bancario para determinar si existieron transferencias entre la víctima y los imputados.
Carencias
La mujer que la recibió en su casa, conocida como «La tía Pati», terminó convirtiéndose en su madre adoptiva. Isabella creció junto a ella y el vínculo entre ambas fue mucho más fuerte que cualquier lazo sanguíneo. «Yo siempre quise una hermana y ella era mi hermana. Mi abuela siempre me decía: Es tu responsabilidad cuidar de ella. La verdad, me duele todo lo que está pasando, porque perdí una parte de mí», dice.
Isabella describe a Makarena como una mujer alegre, preocupada por los demás y con metas muy concretas. «Su sueño era ser mamá y tener una familia. Amaba a los niños, le gustaba ordenar, limpiar y escuchar música gitana», agrega.
La relación con su familia biológica, sin embargo, fue intermitente. Según sus amigas, durante la adolescencia intentó acercarse a su madre y a sus hermanos, pero no se desarrolló un mayor vínculo. El 8 de mayo viajó desde Melipilla hasta Santiago para encontrarse con Cynthia, una de sus hermanas biológicas, quien había sido detenida ese mismo día. Allí, según el relato de su amiga Joselyn Sandoval, Makarena comentó que iría a buscar un teléfono celular y dinero que le había prometido uno de los imputados. Fue la última vez que la vieron.
La Fiscalía sostiene que entre los detenidos y la víctima existía una relación previa marcada por el consumo de alcohol y drogas.
«Estamos hablando de una joven de 29 años que tenía relaciones familiares con las personas que hoy hemos controlado y que, además, ellos, precisamente por una dinámica propia del consumo de drogas y alcohol, provocaron que, en un momento determinado, se decidieran a secuestrarla y a hacer desaparecer su cuerpo», afirmó el fiscal regional Occidente, Marcos Pastén.
Jocelyn Sandoval dice que «sabemos que la Maka fue abusada por su tío cuando se acercó a su familia biológica». «La Maka era muy bonita, muy alegre, muy coqueta, siempre con su risa. Nunca uno la pillaba triste. Le gustaba bailar, cantar. Nunca fue problemática», agrega al recordar a su amiga de la infancia». Y agrega una frase que, a su juicio, resume gran parte de su vida: «Yo creo que ella anhelaba tener una familia normal. Buscaba cariño de familia».
La tarde de este miércoles funcionarios de la Brigada de Ubicación de Personas de la PDI realizaron nuevas pesquisas en la ribera del río Mapocho, uno de los puntos definidos como de interés a partir del análisis de los teléfonos celulares, la geolocalización y las declaraciones de testigos.


