María Pérez Vargas de 72 años tenía un tumor benigno de 10 cm, pero agresivo
15 profesionales trabajaron en pabellón del Hospital Gustavo Fricke más de ocho horas en la intervención máxilofacial.
Después de dos semanas internada, María Pérez Vargas (72), casada, madre de tres hijos y abuela de siete nietos, fue dada de alta del Hospital Dr. Gustavo. El 5 de abril se sometió a una operación para extirpar un tumor que tenía en su mandíbula.El doctor Marco Nasi lideró el equipo de 15 personas que trabajó en pabellón por más de ocho horas. Dice que se trata de la primera intervención para extirpar un tumor mandibular que se hace en el recinto, y también en la región de Valparaíso.
La paciente, comenta el cirujano, presentaba en su boca un tumor de gran agresividad benigno, llamado ameloblastoma, poco frecuente y que se desarrolla cerca de los molares, de aproximadamente 10 centímetros. Este tipo de tumor, en un porcentaje menor, puede evolucionar en un cáncer.
«Tumor en latín significa aumento de volumen: es un crecimiento celular disfuncional. Las células se reproducen y van creciendo y van invadiendo el tejido y transforman el hueso en un tejido blando, que puede fracturarse o infectarse. Además invade la parte de los dientes y del hueso mandibular restando mucha función al paciente. Además es antiestético, porque se deforma una parte importante de su boca», describe.
La señora Pérez cuenta que «para mí el estado de ánimo más triste y malo fue cuando el doctor me dijo, hay que sacar todos los dientes de abajo …todos. Triste, porque yo de ahí ya no quise participar en nada. Mi esposo me decía, vamos, no. ¿Por qué? No, porque me daba vergüenza. Porque a la vez a mí ya se me veía esa masa adentro».
Cirugía microvascular
El doctor Nasi explica que para reconstruir el área afectada, el equipo tomó tres fragmentos del peroné (hueso de la pierna) con una pequeña cantidad de músculo y piel. Ese proceso se hizo simultáneo a la extracción del tumor, que comprometió una fracción importante de la mandíbula. Esta se reconstruyó con una placa de titanio que lleva el injerto y se instalaron implantes del mismo material para, posteriormente, reconstruir la dentadura de la paciente.
Esta intervención se denomina cirugía microvascular. «Cuando se hacen injertos de gran envergadura, no se puede dejar el hueso libre a merced de los tejidos; el hueso viene con su arteria y su vena, que se tienen que unir y se hace una microcirugía con microscopio», detalla el cirujano.
Días después de la operación, la paciente se emocionó hasta las lágrimas con una información sorpresa: «Me dijeron: resulta que cuando te operaron, instalaron los implantes para tus dientes… Yo no lo podía creer», relata.
Dice que pronto, «cuando esté bonita, voy a andar por todos lados, comiendo algo por ahí con mi marido, que tanto me ha invitado».


