1989: el mismo año de la caída del Muro de Berlín, Roberto Bolaño escribe su novela El Tercer Reich . Una fecha que da cuenta del nuevo escenario de la mundialización, de las amenazas neofascistas, de los reacomodos ideológicos y de los cambios perturbadores en la producción artística, es decir, la posmodernidad y su gran simulacro triunfante.
Son esas preocupaciones las que aparecen plasmadas en El Tercer Reich , narración de personaje, lineal, que sigue el formato de un diario que se da el tiempo para conseguir el punto de quiebre preciso en donde emerge la portentosa novela de tesis, la novela filosófica sin la más mínima traza de escritura primeriza, ni de una fase «menor»; por el contrario, es una novela en que la lucidez ideológica de Bolaño funciona a un voltaje casi explosivo y que constata la totalidad de sus obsesiones literarias que, a estas alturas, parecen las señas definitivas de que su obra novelística podría reducirse a un solo libro con una consistencia absoluta.
Udo Berger, el protagonista de la novela, es un alemán de 25 años que trabaja en una compañía eléctrica y es el campeón nacional de un wargame de tablero llamado El Tercer Reich . Udo viaja a España a pasar sus vacaciones con su novia Ingeborg a un hotel de la Costa Brava que no visitaba hacía diez años. Es en ese lugar donde emergerá un cúmulo de verdades monstruosas que llevarán a Berger hacia un desprendimiento absoluto de todo aquello que hasta el momento ha estructurado su vida. Piezas claves de ese proceso de mutación enfebrecida son Frau Else, la dueña del hotel, y el Quemado, un solitario que se dedica al arriendo de patines acuáticos, que vive en la playa y del que se dice que es latinoamericano.
Y el juego se inicia. Berger representa a Alemania y su sparring, el Quemado, al enemigo del Tercer Reich. Cuando el juego deja de ser sólo un entrenamiento y se transforma en una disputa real, el descontrol del protagonista se vuelve imparable porque al burgués se le desmorona el orden. Un elemento fundamental de la novela es que el contrincante de Berger sea latinoamericano y esté quemado, lo cual insinúa que arrastra en su cuerpo una catástrofe (¿política?). El Quemado es el despreciable, el que genera asco, miedo, amenaza; la inteligencia larvada capaz de premeditar una tragedia.
Bolaño insiste en el tema nazi, pero, como en toda su obra, éste es un paradigma del horror y una amenaza siempre vigente. No es fascinación por el nazismo sino una crítica a lo que, siguiendo a Walter Benjamin, resulta ser la cara monstruosa de la modernidad. Bolaño escribe desde el resentimiento y la genialidad especulativa de un filósofo de la cultura, que usa la literatura como mediación para advertir que, detrás de los simulacros, el horror espera agazapado.
El Tercer Reich
Roberto Bolaño
Anagrama, 2010, 360 páginas.


