Ernesto de Hannover fue sorprendido en fogoso romance en una playa de Tailandia
La oveja negra de la monarquía europea otra vez acapara portadas. Ernesto de Hannover, el díscolo esposo de Carolina de Mónaco, fue sorprendido en Tailandia muy acaramelado con una desconocida.
Según la revista alemana «Bunten», mientras la primera dama del Principado esquiaba con sus cuatro hijos en Suiza, su aristocrático marido disfrutaba en la paradisíaca playa de Phuket.
Sin mayor recato, y a vista y paciencia de los turistas presentes, abrazaba y besaba apasionadamente a una bella mujer que bien podría ser la doble de la princesa, por su gran parecido físico.
El nuevo número de Ernesto se suma a una larga lista de joyitas, como su afición al alcohol, condenas a pagar indemnizaciones por golpear a un gerente de hotel y un fotógrafo, además de ser visto orinando en una pared. Mención aparte merece el beso que le dio a la reina Isabel de Inglaterra durante un banquete en Alemania, algo que protocolarmente se considera un insulto.
Polémicas como estas habrían agotado la paciencia de Carolina. Tanto así que hace algunos meses, la princesa abandonó el hogar que compartían cerca de París y regresó a Mónaco. Ahora todos quieren saber qué hará públicamente, pero los rumores ya hablan de divorcio.


