Físico habla de los polémicos sistemas de seguridad que implementan los terminales aéreos
De todas maneras, radiólogos advierten que las embarazadas no deben exponerse.
Los escáneres de última generación que están implementando los aeropuertos de Estados Unidos y Europa no sólo despiertan polémica porque prácticamente ven hasta el alma de los pasajeros, sino también temor respecto del posible impacto en la salud de los pasajeros, especialmente los frecuentes y las embarazadas.
De la energía liberada por el escáner personal o «body scanner»-de los que se habla hasta por los codos tras el fallido atentado a bordo de un vuelo a Detroit- hay versiones para todos los gustos. Desde la que podría dar pie a toda una generación de mutantes de aeropuerto (estudio del laboratorio de Los Álamos, Nuevo México) hasta que esta radiación es menor que la de un celular.
En Chile, Ernesto Gramsch, físico de la Usach, dice que hay dos tipos de escáner de cuerpo completo: rayos X y radiación milimétrica.
«Los equipos de rayos X son similares a las radiografías de mamas, es decir, utilizan rayos X de baja energía. Pero la intensidad es 10.000 veces menor que una radiografía normal. Los equipos de ondas milimétricas usan una radiación similar a la infrarroja. De hecho, el cuerpo humano, al estar a una temperatura de 37º C, emite una parte de esta radiación. No hay estudios que muestren que esta radiación sea peligrosa», explica.
«Los problemas con este tipo de tecnología son de privacidad», agrega.
Luis Pallero, médico radiólogo del Centro Médico Vidaintegra, acota que «el riesgo de la radiación de los escáneres que se están instalando en algunos aeropuertos del mundo, si bien depende del grado de radiación que emitan, puede tener efectos acumulativos en el largo plazo para la salud de las personas, como generar distintos tipos de cáncer a la sangre (linfomas y leucemia)». Precisa que «exposiciones aisladas no implican mayores riesgos. Está totalmente contraindicado para las mujeres embarazadas y no se justifica para niños menores de 6 años».
Francisco Orellana, especialista en radiología y docente de la U. Andrés Bello, afirma que «las dosis que se están usando en los escáneres personales son bajas para producir daño». Recuerda que a las embarazadas se les pide no estar en contacto con rayos X y que en los aeropuertos deben evitar el aparato y pedir chequeo a la antigua.
«Sabemos lo que andan buscando en los aeropuertos. Son elementos de alta densidad como metales. El escáner corporal es un sistema de radiología y se puede manejar con un software la imagen que yo quiero ver, manojos de llave o una pistola, pero no tengo que andar mostrando el contorno de la figura o las partes blandas», remata Orellana.
5 mil pasadas por los «body scanner» sería lo permitido.


