El animador los cuida como un tesoro
Hay más de 100 objetos entre coloridos dibujos de niños, un polerón pintado con su figura, dulces, pulseras y un termo.
Eso de que estar en TVN es un sueño, Daniel Fuenzalida lo repite cada vez, es como un mantra de agradecimiento. En esta buena onda que se ha ganado con los años y, ahora, con el programa ‘¡Ahora caigo!', el animador resolvió hacer una especie de altar en su camarín con los regalos que la gente le da.
La idea se instaló cuando el animador viajó a Buenos Aires a grabar el piloto del programa. ‘Me tocó estar en el camarín de Darío Barassi (que conduce la versión argentina de ‘¡Ahora caigo!'), ahí me cambié y cuando dejé mis camisas y los trajes vi que él tenía unas virgencitas, un altar y unos dibujos de niños. Pensé: este gallo debe ser súper querido y se me cruzó el pensamiento y pensé que sería muy bonito que a mí me pasara eso y pasó'.
A un costado de su camarín, Daniel tiene un mueble, algo así como un clóset de dos puertas. Al abrirlo se encuentran todos los regalos que le hacen. Deben ser más de 100 presentes: hay desde pulseras, té negro, inciensos, hasta unos lindos y coloridos dibujos que le hacen sus minifans. También se ven otros más elaborados, como un termo grabado con su nombre, un polerón dibujado a mano y un reloj que le hizo un señor alemán de Valparaíso que emula el estudio de ‘¡Ahora caigo!' y muchos, pero muchos más que Daniel muestra como su tesoro más preciado.
¿Se esperaba tantos regalos, Daniel?
‘No. Siempre las personas me han tenido buena onda, mucho cariño por todo lo que he hecho en televisión y lo que me ha pasado. Me sienten cercano y se ha provocado algo muy lindo con el público, pero a este nivel y cosas hechas por los niños, abuelitos, nunca lo imaginé. Me traen también cosas para comer como alfajores, postres, queques, pies de limón que después compartimos con el equipo'.
Se producen igual con sus regalos.
‘Sí, hay toda una producción. Los niños enmarcan sus dibujos, está también este arte del crochet, el amigurumi, que es una figura de un huevo'.
¿Se acuerda de quién es cada engañito?
‘Sí, tengo muy buena memoria para eso. Afortunadamente sé qué persona, qué niño me lo regaló. Lo dejo grabado en mi mente: cuál fue el regalo, cuál fue la situación, en qué programa, qué pasó ese día. Sé todo el contexto'.
¿Usa alguno de los regalos, por ejemplo el polerón?
‘Ahora los tengo como un altar, los estoy guardando hasta que termine la temporada de ¡Ahora caigo!, que ojalá que sea larga, pero se van a trasladar a mi casa, a un lugar especial. Es como el paso mío por el programa y TVN'.


