Actor Claudio Vallejos encarna al mítico aviador en stand de la Dgac
Siempre se lo ha usado a modo de broma, de burla, pero en realidad fue un chileno muy profesional y valiente, dijo.
«¿Dónde estoy?», pregunta el tipo vestido como piloto, pero a la antigua, con chaqueta y gorra de cuero, botas largas y gafas sobre la frente. Su auditorio, compuesto en su mayoría por niños, le contesta al unísono y entre risas. El juego sigue. Ahora él les pide que completen la oración. «A ver, pequeños, les apuesto que me conocen: más perdido que.». El coro vuelve a rugir. «¡Justamente!, ese soy yo, el Teniente Bello, pues».
Se perdió hace 96 años y ahora está allí, paseándose con su bigote añoso, las manos en la espalda y la voz relajada. Ni más ni menos que el protagonista de uno de los dichos más clásicos. Tras diez minutos de presentación en el stand de la Dirección General de Aeronáutica Civil (Dgac), en pleno corazón de la Fidae, se le acerca una niña. «¿Y por qué te perdiste?», le pregunta ella, con la mirada atónita. «Porque era valiente y volé tras mi sueño», le responde él.
La historia de Alejandro Bello Silva data del lunes 9 de marzo de 1914, cuando partió desde el aeródromo Lo Espejo en su biplano Sánchez-Besa 80 HP, número 13 y de nombre «Manuel Rodríguez». Era su prueba para conseguir el título de piloto militar y para ello tenía que cubrir un circuito por Culitrín, Cartagena y regresar a Lo Espejo, pero jamás volvió. En algún punto de la niebla que cubría la ruta entre San Antonio y la capital el teniente desapareció.
Como el misterio sigue vivo, hace un mes la Dgac contactó al actor Claudio Vallejos, de 26 años y egresado de la escuela de Fernando Cuadra, para que montara un monólogo entretenido y cultural sobre este mítico aviador y se lo presentara a los visitantes de la Fidae.
«Ha sido una experiencia súper interesante, porque yo sólo conocía el dicho popular, que siempre se lo ha usado a modo de broma o de burla, pero después de preparar el guión con historiadores y periodistas de la Dgac descubrí que el Teniente Bello fue un chileno muy profesional y valiente, un tipo preparado, riguroso, que estudió en Francia y que quería triunfar en su país», contó.
-¿En qué detalles se fijó?
-Me impresionó mucho su ceño fruncido y su mirada contemplativa y observadora, como si siempre estuviera mirando más allá. Y también su valentía. En esa época no cualquiera se subía a un avión de madera y tela engomada. Y él lo hizo por patriotismo, por su país.
Las presentaciones del reaparecido Teniente Bello sacaron aplauso cerrado y hoy continúan mañana y tarde.
2
piezas que pertenecerían a un avión fueron halladas en los cerros de Cuncumén, San Antonio, el 2007, pero no se
sabe si son del que piloteaba el teniente Bello.


