Documental Uno de los nuestros sicoanaliza al creador de la serie, David Chase
Según el guionista y productor, él quería escribir sobre su madre, una italiana pasivo-agresiva que marcó su vida. En torno a esa idea escribió el show de TV que cumple 25 años.
El guionista David Chase buscaba un proyecto en los años 90, pero estaba algo desorientado hasta que su esposa Denisse le propuso que escribiera sobre la relación con su madre. La forma en cómo esa idea derivó en la monumental serie ‘Los Soprano' está desarrollada en el documental ‘Uno de los nuestros', en Max. El propio Chase se dedica a explicar detalles del show estrenado hace 25 años y que marcó un hito en la forma de hacer televisión. En ‘Los Soprano' el protagonista es Tony, un mafioso de Nueva Jersey que enfrenta desgastantes crisis emocionales por el trabajo y la familia hasta que empieza con crisis de pánico. Comienza a ir a terapia con una siquiatra y ahí va descubriendo que su madre juega un papel central en su propia miseria.
Como explica Chase, buscó plasmar la personalidad de su progenitora, Norma Bucco, de ascendencia italiana cuya frialdad marcó al escritor. La recuerda como ‘la reina del drama pasivo-agresivo' y ‘una mujer nerviosa que dominaba cualquier situación en la que se encontraba siendo tan necesitada y siempre al borde de la histeria'. También explica que ella sufría de constantes pesadillas que incluían gritos aterradores.
En la ficción creó a Livia Soprano, una señora indiferente a sus hijos a menos que tuviera que reprenderlos o culparlos de sus desgracias. Chase rescató para el personaje una frase que la madre solía repetirle: ‘oh, pobre de ti', sin que significara un consuelo, sino un agrio reproche.
Para el papel de Livia, Chase probó a más de 200 aspirantes, pero todas interpretaban una italiana loca. La elegida fue Nancy Marchand, una actriz que leyó sus líneas ‘interpretando a una persona que sólo escucha lo que pasa por su cabeza'.
Patricio Galaz es siquiatra del hospital clínico de la U. Católica, fanático de ‘Los Soprano' y creador de un podcast con el nombre de PsicoCinema. ‘En la serie, Tony busca permanentemente la aprobación de su madre, pero ella no se vincula afectivamente con nadie. El protagonista no desarrolla relaciones empáticas y con las mujeres le cuesta mantener relaciones sincrónicas en las que dé y reciba cariño', explica.
Galaz sostiene que en los primeros dos años de vida las personas desarrollan un vínculo con sus figuras de apego, usualmente sus padres o abuelos. La progenitora suele contener las emociones de la guagua y debe interpretar las reacciones ‘para que el hijo sepa desarrollar sus emociones'.
Eso Livia jamás se lo entrega a Tony y desde allí parten sus conflictos emotivos. ‘Ella es una narcisista y no le brindó la contención afectiva. Cuando el protagonista se da cuenta de que su mamá no es tan frágil como parece y en realidad le ha hecho daño, Tony demuestra ira que dirige hacia su terapeuta', comenta.



