Usó el peor recurso para ocultarse
El violador Pedro Fritis estaba prófugo desde 2007 y la PDI lo detuvo en una parcela en el valle de Lluta.
El Chayanne. Así le decían en el valle de Lluta a Pedro Fritis Rosales, pescador artesanal de 54 años reconvertido en trabajador agrícola, y prófugo de la justicia desde 2007. Su esposa lo había denunciado por abusar sexualmente de sus dos hijas, de 12 y 9 años en ese entonces, y había sido condenado a diez años y un día de cárcel.
Fritis no tenía orden de prisión preventiva y no llegó el día del fallo judicial. En la Brigada de Delitos Sexuales de la PDI de Arica creen que pasó un tiempo en Bolivia, donde habría huido por un paso no habilitado. Pero a fines del año pasado les llegó el dato de que estaría escondido en el valle.
El espionaje no fue difícil, porque en la zona no abundan los foráneos. Luego de unos paseos en bicicleta y algunas conversaciones dieron con él. Cuidaba una parcela y todos allá lo conocían como Jaime. Además, había cambiado el look para confundir: se dejó crecer el pelo y se tiñó rubio. También le decían Chayanne. «Según él, porque era bueno para bailar», cuenta un detective.
El fiscal que lo acusó fue Richard Toledo, actual jefe de la Unidad Regional de Atención a Víctimas y Testigos de la Fiscalía de Arica. «Solicitamos la detención preventiva en la audiencia, pero el tribunal y después la Corte de Apelaciones la rechazaron. Llegamos a juicio oral y, cuando es condenado nuevamente, solicitamos la prisión, pero el tribunal estimó que quedaban recursos pendientes y no se hacía necesaria. Cuando llegó la lectura del fallo, desapareció», recordó.
Fritis ya está durmiendo en la cárcel de Acha y su larga fuga no le sumará tiempo a la condena.


