«Soy una niña atrapada en un cuerpo de mujer»

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El regreso de Karla Casós, la Angelina Jolie peruana

La chica surgida del reality Granjeras vuelve a Chile convertida en una empresaria de sí misma. Soy una persona más aspiracional, me gusta siempre más, dice.

Lo que tengo en frente no es una mujer. Técnicamente lo es, pero no es solo eso. Ahora converso con una marca, una pyme y un concepto publicitario que toma café descafeinado. Karla Casós es Karlita en su casa; es «KC», la revista; y es KarlaCasos.com, el sitio. También es una línea de sandalias. Y para esa nube obsesionada con buscar versiones locales de todo y de todos, Karla es la Angelina Jolie peruana.

«No es algo que busqué, es algo que ustedes los chilenos inventaron, pero yo no me creo Angelina Jolie. Ella es una mujer de una belleza excepcional, no me voy a comparar, pero yo también tengo mi estilo. Cuando lo repiten mucho, sí me molesta, ya pasa de un halago a tomadura de pelo», dice la Angelina Jolie peruana sobre su apodo de Angelina Jolie peruana.

Cinco años atrás, Karla Casós vino por primera vez a Chile como notera de una página web de espectáculos, a cubrir el Festival de Viña, y se quedó un año y medio después de participar en el reality «Granjeras». Karla fue, durante las semanas que duró en el show, la chica más odiada, adentro, y la más deseada, afuera. Regresó hace días convertida en dueña y directora de «KC», su revista: 5 ediciones, 70 páginas, papel couché, para la mujer, con Karla trabajando como rostro en las sociales, modelo de artículos y periodista, a veces.

Ya hizo tres calendarios, fue modelo o animadora o actuó en decenas de programas de televisión de Miami, Lima y Santiago, filmó diez spots para Sudamérica, fue portada de «Vogue» y «H», seis veces Miss de algo y dos veces reportera. Aparece en una decena de videoclips -Gloria Estefan, Timbaland, Will Smith- y ya grabó dos singles propios: «No necesito» y «Me lleva». Karla quiere más. Por eso la revista, por ejemplo.

«Necesitaba hacer algo más importante. Es que yo soy una persona más aspiracional, me gusta siempre más. Soy ambiciosa, en el buen sentido», confiesa, con voz suave y cadenciosa.

– Antes de «Granjeras», ¿tu vida era distinta?

– Fue todo un cambio, porque mi experiencia de vida en Nueva York era la de asistente personal de una diseñadora de alta costura, no tenía nada que ver con el modelaje. Mi vida era todo trabajo, y al salir, tomaba las clases de actuación. En el fondo de mi corazón tenía la esperanza de ser una estrella del cine. Llegué a Chile y mi vida dio un giro. Nunca había tenido ese nivel de exposición.

– Miras al mundo y quieres.

– ¡Comérmelo! Y se puede. Me encanta la televisión, pero ahorita, si voy a dedicarle menos tiempo a mis proyectos, tiene que ser algo que valga la pena, que me va a nutrir y en donde yo pueda opinar, porque las conductoras dicen lo que el libreto dice, y no me gusta eso.

– ¿Cómo te tratan los hombres cuando haces negocios?

– El trato cambió. Al conocerme, los caballeros me prestan atención antes de que me empiece a comunicar, por mi aspecto. Van a una reunión conmigo, con una intención relajada, y cuando comienzan a oírme, cambian del día a la noche, y se concentran en lo que les digo. Es divertido cuando puedes manejarlo.

– ¿Qué edad tienes?

– Veintitantos. Eso no se pregunta.

– ¿Eres conservadora?

– Mmm, para algunas cosas. La verdad es que soy una niña atrapada en un cuerpo de mujer. Mira, yo he mejorado, me he vuelto una mujer más sensible. Si me va bien y tengo el talento para desarrollar empresas, tengo que usar eso para otras misiones. La Fundación Senos Libres me invitó a ser figura para su campaña contra el cáncer de mamas. Yo acepté por una cosa social, pero ahora es mi misión.

– ¿Estás despertando a la realidad?

– Antes mi vida era una burbuja. Era mecánica, frívola. Yo soy una persona de esencia muy cariñosa, pero estaba en un mundo muy competitivo, muy ciego, donde no sirve ser tierno o buena persona. Tú haces bien tu trabajo y se te paga por eso, y nada más. Mi padre me enseñó que hay que trabajar para conseguir las cosas, que no se trata de pedirle al marido y no hacer nada. Me decía: «¿Quieres esto? Límpiame el carro, lávame los platos», y eso que yo tenía empleadas. Crecí con eso, y ahora puedo ver la realidad.

– ¿Qué otros temas te conmueven?

– Los niños autistas, la violencia contra la mujer, por ejemplo. Viví una experiencia que me marcó, me transformó y me hizo despertar. Aprendí que no todo el mundo es tan bueno como tú. Hay gente mala en el mundo, que es capaz de hacer lo que sea por dañar.

– Lo tienes todo. ¿Te falta un hombre? ¿No lo necesitas?

– Represento a una mujer de la nueva era, pero no he dicho que no necesito un hombre a mi lado. No es requisito indispensable tener uno para solucionar las cosas. Plantearse metas, retos, tener ambiciones, eso no te lo puede dar un hombre, ni así tenga todo el dinero del mundo. Hay muchas mujeres que están casadas con hombres con dinero que no hacen nada en la vida. Van al spa, pasean, viajan, qué rico, yo también quiero, no es que no me guste, quisiera un marido así también, pero no es tu realización.

– ¿Todo es más fácil siendo bonita, no?

-Yo creo en el amor puro, sincero, sin intereses. Yo creo que la mujer tiene mucho poder, y no hablo sólo de las lindas. No hay mujer fea, sólo las hay mal arregladas. La belleza te abre puertas, puedes ir para cualquier lado, pero para mantenerte, no es suficiente. Hay que prepararse, hacerse respetar. Ahora, si eres bella y exitosa, ¿vale la pena no tener amor? El mito de las mujeres exitosas, que son desafortunadas en el amor, es cierto.

– ¿Funciona para ti?

– A mí los hombres no se me acercan. ¿Qué tontos son, no?
26Cambio de planes

«Ya no busco a un hombre»

Está sola, pero porque quiere. Es una etapa, ya saben: «He tenido todo tipo de hombres, he querido al más lindo y lo he tenido, al más sumiso y lo he tenido, al más poderoso y acaudalado, y lo he tenido, y al más famoso, también. He tenido varios, pero uno a la vez. Siempre iba en busca de cosas específicas. Y eso es un error. Yo odio estar sola. No me gusta estar sola. No lo soporto. Si no tengo a nadie para salir, contrato a un chaperón. Pero ya no busco a un hombre. No busco a nadie. Sé lo que quiero».

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