El actor y empresario culinario ya está programando los eventos de noviembre
En realidad es un divertimento. Todo tiene que ver con el goce, describe el actor. El mago Aldo Duce también cuenta cómo funcionan estos eventos.
Bajo el alero de su marca Pizza Rica Rica, decidió fortalecer los eventos corporativos y para empresas, que operan con un mínimo de quince personas. «Estos son los meses más fuertes para nosotros. Eso implica que, por ejemplo, cerramos con un mes de antelación los eventos. O sea, ya estamos empezando a cerrar noviembre».
Morales trabaja con Ricardo Mateluna, también actor, en estos eventos. ¿Qué son? Él los define como una experiencia culinaria, en la que aprendes a preparar la pizza napolitana. «Pero en realidad es un divertimento. Todo tiene que ver con el goce. De parte mía es tener un contacto más directo con el público, romper la barrera de la gente que te ha visto durante tantos años en televisión».
Sobre las tarifas, opta por no profundizar. «Depende mucho de varios factores, no es lo mismo que me convoque una Pyme que un banco».
¿Qué incluye el evento?
«Hacemos una recepción con un vino o espumante italiano y una degustación de charcutería italiana. Luego viene el taller, donde les explicamos cómo preparar la pizza y después cada uno se lleva su masa, con un paquetito en el que les incluimos queso y pomodoro. Terminamos con una degustación dulce, que por lo general es tiramisú, hecho por nosotros».
¿Es difícil meterse en este lado empresarial viniendo del arte?
«Es difícil. Yo no soy ingeniero comercial, pero en charlas con grandes empresarios te dicen que la única experiencia válida es el error. Pero otros también te dicen que el éxito depende de si te rindes o no. Si te rindes es un fracaso, pero si sigues, no».
¿Hay diferencia entre el público que va a un evento de empresa y el que lo contrata para un matrimonio?
«Las empresas te piden el servicio para su gente. Ellos vienen a hacer los talleres con un ánimo distinto que la persona que te convoca de manera particular. Agradecen mucho más el pasarlo bien y el disfrutar del momento, pero no es como un grupo de amigos que te piden que les armes un taller. Aquí, muchas veces, es gente que trabaja en áreas diferentes o que ni siquiera se conoce».
¿La gente se queda mucho metiéndote conversa?
«Decimos que el evento dura tres horas, pero siempre la gente se queda conversando un rato. Es un lugar de encuentro. Yo voy de Arica a Punta Arenas».
El Mago
Álvaro Morales no es el único que vio una oportunidad en los eventos corporativos.
El mago Aldo Duce lleva más de veinte años haciendo eventos para empresas. La mayoría de las veces presenta un espectáculo, pero este año debuta con producciones en su teatro en Vitacura. «Se venden eventos cerrados para grupos o empresas. Puede incluir un pequeño cóctel y luego el show de humor y magia».
¿Precios? Aproximadamente, $700.000 para grupos de 15 a 20 personas. «Soy el mago que más eventos para empresas hace en Chile. Saben que se van a la segura. Además, me adecuo al presupuesto que se tiene para esto (más información en https://acortar.link/LvXTlN)».
¿Qué es lo que más le piden las empresas que le contratan?
«Que no sea solo magia ni trucos sorprendentes, sino que también humor y comedia. Toda la rutina es con trucos creados por mí y además, involucro a la empresa y los invitados dentro de los contenidos. Es muy customizado».
Productor de eventos: «Los presupuestos están un poquito más acotados»
Felipe Farías Manzur, director general de TH Group Events and Ox, explica que la temporada de fiestas corporativas ya empezó. Es el momento en que las diferentes empresas suelen intensificar sus actividades para celebrar cierres anuales o aniversarios. Esperar hasta el último momento puede traducirse en costos hasta 30% más altos y disponibilidad limitada en centros de eventos.
«Tengo un gran cliente, una empresa canadiense, que fijamos la fecha de un evento para 800 personas en abril y la celebración es el 28 de noviembre. Llevamos tres meses haciendo la preproducción porque obviamente hay harto trabajo de pantalla, iluminación, amplificación, show y números de entretención. Saben que si llegan tarde no van a tener todo lo que quieren».
¿Hay alguna diferencia con los eventos corporativos del fin de año pasado?
«Los clientes tienen que hacer de igual manera algo. Los presupuestos están un poquito más acotados. Se ha notado un poquito el ajuste de cinturón, pero de igual manera es cosa de trabajar en conjunto y alinear bien las expectativas de clientes y las nuestras para poder llegar a un buen resultado».


