Javier Margas aconseja a Luis, su retoño que está en la Sub 20
El ex jugador de Colo Colo y de la Selecciónnacional está orgulloso de ver a otro Margas en las canchas y le da algunas pautas: Debe bajar su nivel de ansiedad.
Enraizado ya en la Quinta Región donde tiene varios de sus negocios, empezando por su centro vacacional en Mantagua, Javier Margas (55) dice que no necesita salir mucho de ahí para pasarlo bien: «Este 18 ha sido cosa de traer la carne, tirarla a una de las parrillas e invitar a los amigos. No necesito más que eso», dice el ex zaguero, campeón de la Copa Libertadores 1991 con Colo Colo y mundialista en Francia 1998 con la Roja.
Margas confiesa que ya está lejos del fútbol. Que ve los partidos importantes de los albos y de la Selección pero que no se pasa los fines de semana mirando partidos. «Estoy en otra», confirma.
No obstante, el destino lo ha vuelto a llamar de alguna manera a mirar algo más de fútbol. Y es que Luis, su hijo menor, se transformó en el segundo en la dinastía Margas en convertirse en futbolista. Tiene 18 años, juega de defensor al igual que su papá, ha estado siempre en Santiago Wanderers y, hace poco, fue nominado a formar parte del último ciclo del seleccionado juvenil con miras al Mundial Sub 20 de Chile 2025.
«Claro que me pone contento ver a mi cabro chico jugando. Pero no porque haya sido un sueño mío tener un hijo futbolista, sino porque lo veo contento, haciendo lo que le gusta. Eso siempre es lo que quiere un papá», dice Marguitas.
¿Usted lo acompaña, lo va a ver a los partidos?
«Voy, pero no a todos los partidos porque tampoco quiero que se sienta presionado por mí. Y tampoco quiero ser mufa, jajajá».
¿Lo ha sido? ¿O le trae suerte a él?
«He tenido buenas y malas. Cuando debutó en la Sub 20 contra Paraguay en La Calera, hizo un gol de cabeza. Yo le dije que le había rebotado así que no se agrandara. Y en otro partido lo lesionaron, se sacó la cresta en verdad, así que lo fui a buscar a la cancha y yo mismo me lo llevé a la clínica, así que estoy medio empatado con esto de la buena y mala suerte».
Javier Margas dice que, a pesar de su juventud, Luis «es responsable y educadito» por lo que siente que tomará buenas decisiones. «Igual me preocupa un poco que esté tan ansioso por debutar en el primer equipo de Wanderers. Siente que se le puede pasar la micro, pero yo le digo que tenga paciencia, que el momento llegará. Debe bajar su ansiedad».
Pero usted debutó en Colo Colo a los 18 años.
«Claro, porque eran otros tiempos y yo, además, tuve la suerte de que me tocó un entrenador como Arturo Salah que confió en mí para ponerme incluso en un puesto que no era el mío: lateral izquierdo, siendo yo zaguero central. Yo a Luis le digo que espere, que las oportunidades llegan en cualquier momento».
Usted, parece, es de darle consejos a su hijo.
«No me gusta llenarle la cabeza de cosas porque él debe tomar sus decisiones. Además, yo quiero actuar como su papá y no como un ex futbolista con él».
¿Piensa que si fuera así lo presionaría mucho? ¿Se le haría difícil dejar de ser el hijo de Javier Margas?
«Exacto. Yo le digo siempre que no se sienta el hijo del ex jugador Javier Margas. Él sabe que lo van a comparar siempre conmigo, en especial ustedes (los periodistas) pero yo le digo que no pesque eso. Que haga su camino y que busque su identidad».
Igual él juega en el mismo puesto que usted. Algún consejo o maña le dará.
«Lo único que le digo siempre es que un defensor central está para que no te hagan goles y que no debe arriesgar para nada su arco así que hay que reventarla. Fuerte y para adelante no más».
¿Y él hace eso?
«Nooo, porque los entrenadores de ahora lo único que quieren es salir jugando poh, jajajá».
¿Le aconseja que estudie algo por si no se desarrolla como futbolista como él sueña? Los padres siempre piensan más en eso que los hijos.
«Claro, pero en ese caso la vida de Luis ha sido un poco distinta. Nunca fue tan bueno para el estudio, pero yo le enseñé lo que sé: a hacer negocios. Y a los 18 años le pasé dos negocios de la familia para que aprendiera y ahora hay 30 personas a su cargo. Si el fútbol, por alguna razón, no le da, ya tiene más opciones y eso me deja tranquilo».
¿Qué le dice con respecto a tener una pareja estable e hijos? ¿Le hace bien y estabiliza a un futbolista profesional tener una familia al lado?
«Sí, yo creo que eso es importante para un futbolista porque en esta carrera se viven muchas cosas diversas y siempre ayuda tener gente a tu lado. Luis tiene una polola, viven juntos, así que creo que eso le da apoyo».
En estos tiempos es muy común que los jugadores jóvenes piensen en ganar rápido plata e irse a jugar afuera. ¿Qué le dice usted a Luis?
«Que ojalá no tome decisiones apresuradas. Le he dicho que me parece un mejor camino madurar acá, jugar y consagrarse en un equipo y ojalá luego partir. Que no saca nada con irse afuera sin esas vivencias si después de dos años va a venir a jugar a Puerto Montt? por decir un equipo».
¿Y cree que Luis le hará caso?
«Yo creo en él y sé que tomará buenas decisiones? aunque uno sabe que a esta edad ningún cabro escucha al viejo».


