La chilena Cristina Hammond vive en Estados Unidos desde 1995
Impactada por lo que vio por la televisión, vendió empanadas a sus vecinos para juntar plata y colaborar.
En la tranquila localidad de Blackfoot, de Idaho, Estados Unidos, Cristina Hammond tenía las maletas listas para irse unos días de vacaciones a Cancún junto a su marido Matt, cuando supo del terremoto en Chile.
Se aterró porque ella es chilena (vive desde 1995 en Estados Unidos) y tiene familia en Viña del Mar y Concepción. Chequeó que todos estuvieran bien, mandó plata para colaborar, pero luego, en una decisión radical, miró a su esposo y se olvidó de los paradisíacos paisajes de Cancún. Optó por cambiar los pasajes y venir a Chile a ayudar.
«Me bajonié y no podía estar tranquila tomando sol en una playa viendo todo el desastre que había en Chile», cuenta Cristina, ahora desde Viña del Mar, desde donde se prepara para partir a Talca el miércoles y ayudar a una familia damnificada, elegida por el obispado de la ciudad.
Matt, su marido, es jefe de proyectos en una empresa constructora y también pretende aportar su experiencia en la reconstrucción.
«No podíamos venir con poco dinero, así que junto a amigas chilenas hicimos empanadas que vendimos en la comunidad. La respuesta fue muy buena aunque ni siquiera conocían qué eran las empanadas, pero estaban impactados por la fuerza del terremoto y cómo la gente aquí se estaba levantando», cuenta Cristina, de 31 años.
Prepararon más de 400 empanadas. Cada una a un dólar y medio, «aunque hubo personas que nos dieron 100 dólares por una. Fue increíble», agrega Cristina, que juntó mil 200 dólares.
El dinero alcanza para una mediagua y adquirir algunos enseres. Matt y Cristina la levantarán en Talca. Además, llevarán juguetes que hicieron los niños de Blackfoot para colaborar.


