Es el principal atractivo turístico de la comuna de Molina
La autoridad municipal pide estudios, expertos y tecnología. La dueña de una hostería confía en que las lluvias arreglarán el problema.
En la comuna de Molina, en la Región del Maule, están de muerte. El terremoto dejó a gran parte de las casas en el suelo o con daños y, para más remate, se quedaron sin su principal atracción turística: las Siete Tazas, una impresionante formación de caídas de agua en el río Claro.
La fuerza del sismo provocó que el agua dejara de correr por su curso normal y ahora las pozas están secas y solo se aprecian las rocas.
«Todo cambió, es sorprendente y preocupante. Hay un silencio que asusta», dice alarmada la alcaldesa de Molina, Mirtha Segura. Claro, el turismo es fundamental en la zona, junto con las actividades relacionadas con la producción de vino, y ahora, la primera está amenazada.
«Hasta ahora no tenemos un estudio que nos diga qué pasó, pero un experto debe decirnos por dónde se fue el agua y la manera de volver a encauzarla. Debe haber algún trabajo, alguna tecnología que ayude a dejarlas como estaban», espera la autoridad, temerosa de la cesantía que se puede generar si el atractivo se pierde definitivamente.
Para peor, el camino está cortado y los que quisieran igual echar una mirada, no pueden.
La señora Rosa Avilés lleva más de 50 años viviendo en el sector del Parque Inglés, dentro de la Reserva Nacional Radal donde están las Siete Tazas. Es la dueña de la Hostería «La Flor de la Canela», que depende directamente de los turistas.
«Marzo lo perdimos, pero yo creo que la naturaleza hará su trabajo y con las lluvias todo se arreglará y estaremos bien para atender a los turistas que vengan en el invierno. Ahí llega harto gringo, les gusta caminar», comenta segura y esperanzada.
-Las otras joyitas
«La Novia» se quedó con un chorrito de agua
En la Reserva Nacional Radal, las Siete Tazas están en el primer lugar de las preferencia de los turistas, pero el Velo de la Novia y el Salto de la Leona también tienen sus fans. Ambas son fantásticas caídas de agua que también se vieron afectadas por el terremoto.
La Leona se secó, así de simple. Y en el caso de La Novia, el agua sale con menos fuerza, es poco más que un chorrito. Además, aquí el agua que antes salía por otras partes de la montaña y complementaba la belleza del paisaje, dejó de fluir.


