Fernando Carrión, especialista en fenómenos criminales y ex dirigente
Arquitecto, doctor en ciencias sociales einvestigador de Flacso afirma que las barrasbravas ayudan a crear mercados para la droga.
«Cuando hablamos de tema narcótico, es un tema de toda América Latina, que hoy consume el 24% de la cocaína que se produce. Eso es relativamente nuevo, porque América Latina no consumía. Hoy, todos consumen. Eso es producto de existencia de una organización, de un mercado, de una economía y eso entra, sin duda, al fútbol», sostiene Fernando Carrión, académico ecuatoriano, arquitecto, doctor en ciencias sociales, investigador de Flacso, especialista en fenómenos criminales y ex dirigente del club de fútbol Liga Deportiva Universitaria de Quito.
¿Cómo llega el narcotráfico al fútbol?
«Primero, hay incorporación con los clubes directamente. Sobre todo en América Latina, los más complicados son los colombianos y mexicanos. A fines del siglo pasado, en Colombia fue muy complejo. Tanto, que muchos clubes perdieron su registro jurídico, porque entró una ley en Estados Unidos que planteaba que con organizaciones que lavaban recursos económicos no se puede establecer ningún tipo de contrato. Ahí se cayeron muchos equipos. El fútbol, en general, tiene muy pocos controles y alta rotación de capital. Eso hace que sea interesante para el lavado de dinero. El caso de las hinchadas no tiene que ver con el lavado, porque circula poco dinero. Lo que principalmente existe es el consumo, la ampliación de la demanda para que haya mayor consumo, y eso es una cosa relativamente nueva en América Latina, de diez o 15 años. Y ahí sí son grupos locales pequeños que establecen vínculos con las hinchadas».
El origen de los clubes, dice Carrión, genera universos simbólicos distintivos. En el caso del Atlántico, es el origen barrial que los distingue y que establece relaciones con la comunidad local. «Por ejemplo, un partido entre Boca Juniors y River Plate en La Bombonera es una invasión en ese territorio y eso genera problema», afirma.
«Los equipos de la cuenca del Pacífico no son de origen barrial. La Chile, la Católica, son de origen institucional, en este caso, universitario. También los hay de origen migratorio, como Palestino y Unión Española. Esos universos simbólicos construyen violencias distintas. Con la internacionalización del fútbol, las hinchadas empiezan a relacionarse entre ellas y se suman quienes no tienen origen barrial. Lo que pasa entre la Chile y Colo Colo son orígenes históricos distintos y eso hace que el tipo de organización de las barras sean diferentes. Los universos simbólicos que están detrás son muy diferentes lo que conduce a los conflictos de violencia que existen», aclara.
Pero las barras bravas no se diferencian mucho. Piños violentos hay en las barras de la U, Colo Colo y hasta de Universidad Católica.
«Se van homogeneizando, pero finalmente tienen un universo simbólico que defienden, el color de la camiseta, la bandera, la construcción simbólica que existe detrás de cada uno de esos equipos. Lo más complicado, y es algo que tiene diez o 15 años, es el nivel de organización. Antes, la barra era familiar, de amigos. Hoy son barras organizadas, y eso rompe con este universo simbólico porque hay una penetración, por ejemplo, del narcotráfico, con prácticas iniciáticas del consumo de drogas, por un lado, tanto de entrada a la barra como, en su defecto, que la barra ayuda a entrar a mercados».
Se dice que la violencia no es algo exclusivo del fútbol.
«Sí creo que es exclusivo del fútbol, pero tiene influencias externas. Eso que hablamos del narcotráfico, de los barrios, de tener que jugar en territorio enemigo, los cánticos, son propios del fútbol. Y ahí se mezclan cosas con la gente que plantea políticas de seguridad, por ejemplo, la policía. «Policía, policía, que amargado se te ve», cantan en toda Latinoamérica y eso es de la hinchada, del colectivo».
¿Cómo salimos de esto?
«Se ha hecho bastante e incluso creo que ha bajado la violencia en el fútbol en América Latina. La experiencia europea es buena. En general, en todos nuestros países ha habido cosas, las entradas diferenciadas para visitantes y locales, la salida de la hinchada visitante antes o después, numerar los asientos, son cosas que no teníamos en América Latina. Pero esto es cíclico: en época de crisis de fútbol o de éxito del fútbol, pero más en la crisis, aparecen con más fuerza este tipo de cosas».
La ANFP se descarta con la fiscalía
La Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) levantó el derecho de admisión (DDA) que había aplicado a Maykool Muñoz Castro, hoy detenido por homicidio frustrado y posesión de armas, porque la Fiscalía de Coquimbo no perseveró judicialmente tras la agresión contra un guardia en un partido amistoso, agresión que había generado la sanción. Así lo sostiene en un comunicado emitido este lunes: «Con todos estos antecedentes, el ciudadano Maikool Muñoz Castro solicitó nuevamente a la ANFP en julio de 2024 levantar la aplicación del DDA, cuestión que se resolvió tras las consultas a Estadio Seguro, Carabineros, al jefe de seguridad del partido antes mencionado (de la agencia VS SPA, organizadora del amistoso de Coquimbo) y al club co-organizador (Coquimbo), reiterando estos dos últimos que no habían solicitado su aplicación».
Azul Azul también negó participación
?El reportaje de Canal 13 salpicó directamente a Universidad de Chile y la ANFP, entidades que fueron acusadas de solicitar el levantamiento de los castigos de Maikool Muñoz en julio de este año. La ANFP se defendió a través de un comunicado en el que aseguraban nunca haber «ayudado ni apoyado acción alguna para que el ciudadano Maikool Muñoz sea eliminado del listado de Derecho de Admisión (DDA)». La respuesta de Azul Azul, en tanto, también vino en forma de comunicado. «El club no ha realizado gesti´pon ni solicitud alguna para que se levanten estas sanciones a personas legalmente sancionadas por los códigos 101 y 102», se leyó en el texto.


