En San Felipe no lo pescaron
Aún está fresco en la memoria. Fue el sábado 27 de febrero, al día siguiente del terremoto y posterior tsunami, en Pelluhue, cuando el fotógrafo Roberto Candia retrató a Bruno Sandoval desenterrando una sucia y maltrecha bandera chilena. En ese minuto, en medio de la tragedia, aún llorando la pérdida de su casa, de su dinero, de su mascota y de su vehículo, el comerciante se convirtió en la imagen nacional de la esperanza, de la fuerza y de la fe en los chilenos.
«Lo hice por ayudar y sin quererlo me hice conocido. Después pensé que con mi nombre también podía ayudar a mis colegas de la feria de Pelluhue, que lo perdieron todo, tal como yo», cuenta.
Error. Esta semana Bruno llegó a San Felipe para pedir los permisos para que él y sus amigos se instalaran con sus puestos en la Plaza de Armas.
«Me reuní con el alcalde, que me recibió en la puerta del edificio, y me dijo que no se podía. Que podíamos hacerlo en la Alameda, pero eso está muy lejos del centro y allí nadie nos va a comprar. Además, era para agosto. Me dio lata porque no estaba pidiendo ningún regalo, sólo que nos dieran una facilidad para trabajar», cuenta.
Bruno ya tiene un trabajo en Calama, «pero esperaba poder darle una manito a mis amigos», comenta resignado.
LUN corroboró que en San Felipe ningún tipo de feria tiene permiso para instalarse en la Plaza de Armas. Sin embargo, fue imposible ubicar al alcalde Jaime Amar para que diera su versión sobre la negativa al hombre de la bandera.


