Se llama Ohian y es voluntario en Dichato
Viajó a dedo a la zona del desastre, para ayudar a la gente y alimentar a los animales.
«Me voy», le dijo Ohian a su padre, el cantante Fernando Ubiergo, y partió sin más hacia la zona del terremoto, junto con tres amigos y la sola idea de ayudar.
«Para situaciones extremas, medidas extremas, así que haciendo dedo llegamos de Concepción a Tomé y ahí nos contactamos con otra gente que buscaba colaborar», cuenta el joven de 23 años, que luce una chasca impresionante y una tupida barba que llama la atención en las destruidas calles de Dichato, donde se encuentra desde hace dos semanas.
Su labor, al igual que la de otros 12 voluntarios, es repartir comida para los perros y gatos del pueblo, en sacos que llevan en carretillas por las empinadas calles. También se preocupan de darle atención a los animales enfermos y rescatar a las mascotas sin dueño que deambulan entre las ruinas.
«La causa, más que por animales, es por la vida, no pertenecemos a ninguna organización», aclara Ohian, que también toca guitarra y ha actuado en algunas ocasiones junto al autor de «El tiempo en las bastillas».
En medio del devastador panorama duermen en una llamativa carpa floreada instalada en el patio de una casa. «Estamos estirando la vida a concho, se supone que hace una semana debería estar haciendo mis cosas en Santiago, pero ahora nos necesitan aquí», reflexiona el joven.
Fernando Ubiergo está orgulloso de la determinación de su hijo. «Tiene una fuerza impresionante», cuenta el artista, que por estos días realiza su propia gira de la esperanza, actuando con su guitarra en todos los pueblos de la zona afectada.


