Joaquín Moya, héroe local, anotó con la misma pierna en que recibió planchazo del expulsado Leandro Fernández
Los Dragones derrotaron 3-0 al puntero y desataron la fiesta total en el Tierra de Campeones.
La cultura popular dice que en Chile, cuando nadie se hace cargo de la cuenta en un restaurante, «paga Moya». Ese apellido ha sido sinónimo de víctima hace siglos: cuando algo no funciona bien, «paga Moya». Cuando no se encuentra al responsable, «paga Moya».
Pero la justicia llegó finalmente este domingo, al menos para uno. Iquique le ganó a Universidad de Chile gracias a un impresionante remate de Joaquín Moya desde la mitad de la cancha. El pago de Moya les dio tres puntos a los Dragones y seguramente el Premio Puskas del campeonato al mediocampista.
Joaco Moya fue artífice de la mejor actuación del año para el conjunto de Miguel Ramírez. No solo derrotó al puntero y encendió el fuego en la definición del título, sino que además respetó su intenso plan con mucha concentración, después de que la U sufrió la prematura expulsión de Leandro Fernández.
Fernández se resbaló en la cancha: quedó un metro marcado el botín sobre el césped. Y así le dibujó los estoperoles al mismo Moya, justo donde se unen el muslo y la rodilla derecha. El árbitro Piero Maza lo expulsó sin chistar y a los azules se les vino abajo el repertorio.
«Lo de Leandro fue netamente un accidente y no tengo dudas porque estaba ahí. Veo bien claro que se resbala y no tiene ninguna intención de golpear al rival. Fue totalmente accidental», aseguró Gustavo Álvarez, técnico de la U.
Ahí se sucedieron todas las malas para los azules. Primero en la insistencia de César González y el pivoteo de Steffan Pino que tomó de volea el uruguayo Agustín Nadruz para el 1-0. En el entretiempo se movió la pizarra azul, pero dejó espacios en la zaga e Iquique los aprovechó.
Así llegó el golazo de la tarde. Marcelo Morales salía por la banda izquierda, pero vino Moya, le arrebató el esférico y desde 47,2 metros batió al portero Gabriel Castellón, con un riflazo que registró una velocidad de 62 kilómetros por hora, besó el travesaño e ingresó al arco azul para encaminar la victoria.
Cuando todo era un carnaval en Iquique, César González recibió de Diego Fernández y puso el 3-0 definitivo, resultado que puede tener inmensas consecuencias. Para empezar, que Iquique se empinó para discutir con Universidad Católica en la disputa por el tercer lugar, que da un cupo en la próxima Copa Libertadores.
¿Y qué pasa con la U? Que se mantiene como puntera con siete puntos de ventaja sobre Colo Colo. Pero el Cacique tiene tres partidos menos que los universitarios y ahora depende de sí mismo si anhela ser campeón al final de la temporada.
El DT Gustavo Álvarez tomó la derrota con cautela. «El resultado hay que reconocerlo y aceptarlo. Pero no me parece que en el trámite del partido hubiera esa diferencia. Cuando estuvimos once contra once controlamos el juego, pero la expulsión emparejó todo. Me parece que el rival no nos superó ni nos hizo sufrir», reflexionó el ex campeón con Huachipato en diálogo con TNT Sports.
Álvarez llamó a la calma a sus tropas. Marcelo Díaz se enfrascaba en un altercado verbal con el PF de Iquique, Marcelo Oyarzún; mientras Matías Zaldivia gastaba sus últimas fuerzas en discutir con el drástico Piero Maza. «Este equipo va a salir fortalecido, con la mente muy en alto. Es un plantel de hombres», sentenció Álvarez.


