Si te digo la verdad, estoy pagando barato, explica el socio del bar Backroom
Vive entre Santiago y Argentina, por lo que tiene una perspectiva bastante personal sobre cómo es estar con tanta alza de precio.
Su rutina es así: pasa un mes en Chile, en un departamento que arrienda cerca del bar, luego 20 días en Argentina y vuelve a Chile. En la fecha de la entrevista, anda al otro lado de la cordillera, sorprendido por cómo han aumentado los precios de incluso las cosas simples, como la carne para preparar milanesas.
Una consideración: debido a los diferentes tipos de dólar que hay en Argentina es algo difícil hacer la conversión exacta de precios a pesos chilenos, ya no es 1 a 1, como fue a principio de este año en las condiciones más favorables.
Biedma arrienda un departamento en Palermo que el año pasado le costaba 200.000 pesos argentinos (unos $147.389 con dólar blue del viernes 27) y que ahora le está costando 600.000 (cerca de $442.169). En su caso los ajustes de precio se hacían vía ajustes trimestrales según la inflación.
Como la cosa estaba tan desaforada, explica, llegó a un acuerdo con sus «divinos» arrendadores para que los reajustes fueran cada seis meses. Así, se quedará con esa tarifa hasta diciembre.
«A fin de año probablemente voy a estar pagando 800.000 pesos argentinos ($589.558), pero si te digo la verdad yo estoy pagando barato. Estoy a dos cuadras del shopping Alto Palermo, tengo dos pisos, vivo en un piso 15, todas las comodidades, dos baños», describe.
Me imagino que todo se disparó.
«Fijate, con esto de estar viajando tanto, te das cuenta de la inflación, porque también lo noto con la facturación. Hay productos que todos los días ves cómo van subiendo. Pero lo que más me impacta es que cada vez que llegó a Argentina lo primero que hago, te juro, es ir a la carnicería a comprar un kilo de carne para milanesa. Cuando me fui la vez anterior, estaba a 8.500 pesos argentinos ($6.264) el kilo y ahora, cuando volví el 3 de septiembre, estaba a 12.700 ($9.359). Antes de eso era 6.900 ($5.084) y hace unos meses, 5.000 ($3.684). Me shockeó un poco, porque me acostumbré a Chile, donde no hay cambios así».
¿La luz y el agua?
«Tengo parientes acá que están pagando 80.000 ($58.955) de luz por un departamentito de un ambiente en plena Recoleta, cuando debería ser 20.000 ($14.738). Hay mucho desfase en ese sentido. Hay lugares donde te cobran más, otros donde te cobran menos y algunos tienen subsidios a los que te podés incorporar haciendo una gestión gubernamental para que te hagan descuentos».
¿Los gastos comunes?
«Las expensas son carísimas. Yo estoy pagando casi 200.000 pesos ($147.389) de expensas, que son el portero, la limpieza, los arreglos, el barrido y limpieza de la calle».
¿Cómo lo sientes cuando vienes a Chile?
«Allá es como que tenés una tranquilidad. Ya sabes que volvés a la normalidad, ¿entendés? Sabes que todo va en un mismo camino, no dependés de si algo aumentó, para ver cuánto sale o si te alcanza para pagar ciertos productos. Te da una tranquilidad».
No debe ser fácil no saber a cuánto va a estar el pan de un día para otro.
«Allá en Chile el efectivo no existe. A mí me ha pasado en ciertos locales donde quise pagar en efectivo y no me aceptaban. Acá te desesperas por el dólar, eso es algo que llama un montón la atención, ¿viste? Allá es todo tarjeta. Entonces, claro, es como que cuando salís con los pesos salís con cierto monto a hacer las compras y es como que nunca sabes cuánto vas a gastar».
Viviendo en Argentina
Juan Fernández, quien trabaja para una empresa transnacional desde Buenos Aires, explica que otro problema es que hay muchos alquileres en dólares, pero que los salarios en moneda estadounidense se han achicado muchísimo en lo relativo a la conversión.
«Si antes ganabas 900.000 pesos, eran 1.100 dólares, hoy 900.000 pesos son 715 dólares. Entonces los salarios no están creciendo ni de cerca al ritmo del aumento de precios y el poder adquisitivo real es cada vez más bajo», comenta. «Hace algunos meses estuve en México por trabajo y cenar afuera me costó lo mismo que en Buenos Aires, con la diferencia de que los salarios profesionales en México son más altos que en Argentina. Ahora pensamos dos o tres veces antes de hacer un gasto».
¿Cómo ha estado su arriendo?
«Renové el alquiler del lugar donde rento y el precio creció casi 400% del último mes del contrato anterior al primer mes del contrato nuevo, de $125.000 ($92.118) a $585.000 ($431.114). Sucede que venía pagando poco porque había una reglamentación que pisaba los precios y no funcionó, pero ahora se fue al otro extremo. Todos esperábamos aumentos grandes en los nuevos contratos de alquiler, pero algo intermedio, no semejante animalada».
Fiamma Mazalán, que trabaja desde Argentina para Chile, explica que la economía en Argentina siempre ha sido una montaña rusa.
«Las cosas siguen subiendo el doble de lo que suben los sueldos, entonces, lo que se gana no alcanza. A pesar de todo esto, la gente está acostumbrada, ya saben cómo vivir en crisis básicamente y aun así siguen comiendo carne, viajando, saliendo, seguramente mucho menos que antes, pero lo hacen», añade.


