Se pasaron la tarde discutiendo tecnicismos. Farías se enojó
La idea era mandar la laey del bono marzo, los 40 mil pesos prometidos por Piñera. Al final lo postergaron para hoy.
Esta obra tiene dos actos. El primero ocurre temprano, cuando los diputados vuelven a sesionar tras el descanso que se tomaron, como seres mortales que son, durante el verano. A los novatos les enseñan a votar como corresponde, mientras los más experimentados intercambian anécdotas de vacaciones. Pepe Auth toma café, los tres diputados comunistas se sientan a un costado del PS.
Los ánimos están caldeados porque, por vez primera en muchísimos años, la mesa de la Cámara impuso los cargos en las comisiones, dejando a la Concertación subrepresentada. La nueva presidenta de la Corporación, Alejandra Sepúlveda (PRI), llama a la unidad, lo que suena irónico cuando, según la oposición, «están pasando la maquinaria». Entonces se pide unanimidad para seguir sesionando y el PS Fidel Espinoza dice que no. Por eso, a las 17 horas se votará el bono marzo.
El segundo acto empieza precisamente a las 17 horas. Hay un enredo lleno de tecnicismos, pero básicamente falta formar una comisión. Se forma. Una vez listo eso, recién la debutante comisión de Hacienda podrá estudiar el bono marzo, que es lo que realmente importa. Pero eso retrasará su sesudo análisis en la sala de la Cámara de Diputados, que finalmente queda para las 10.30 horas de hoy.
Un poco chato, el PPD Ramón Farías pide hablar, pero nadie lo pesca. «¿Me va a dar la palabra alguna vez?», le pregunta a Sepúlveda. Ella no lo mira. Farías empieza a reclamar más y más. «Sin llorar, sin llorar», le dice el UDI Manuel Rojas. Al final la ira del actor queda sin respuesta, así que se para furioso y le va a reclamar a la presidenta. «Canta ‘Tímida'», le ruega Manuel Rojas, riéndose. Farías alza la voz, tratan de calmarlo. «Esta es la dictadura de la derecha», se queja.
René Manuel García (RN) hace las veces de informante. Que esperen, parece que votamos ahora. «Nadie sabe nada», se queja. «Ya, mañana a las 10.30», aclara después de un rato, mientras todos discuten, gritan y se ríen. Se acaba la sesión sin que voten nada. El bono queda para un día después.


