Jefe de Bomberos relata el rescate de la mujer que cayó a un pique de 12 metros en Alto Hospicio
Rosa Mejías estaba desaparecida desde el domingo 22. No recuerda cómo llegó a ese lugar.
Fueron más de 30 bomberos los que participaron en el rescate de Rosa Mejías, una mujer de 28 años que estuvo desaparecida durante una semana y que fue encontrada al interior de un pique de 10 a 12 metros de profundidad, ubicado en la ladera de un cerro cercano a la toma Paso La Mula, en Alto Hospicio, Región de Tarapacá.
Según relata Marcos Opazo, superintendente del Cuerpo de Bomberos de Alto Hospicio, la tarde de domingo, a eso de las 19:45 horas, llegó una llamada de emergencia a la central que indicaba que una persona que transitaba por un sector eriazo había escuchado gritos de auxilio desde la ladera de un cerro. El transeúnte subió la loma y vio a una mujer atrapada al interior de un pozo.
«La superficie del pique era de unos dos metros por dos metros y medio, y se encontraba en un lugar de difícil acceso. Es pura tierra compacta y rocas. El puesto de comando de los rescatistas quedó bastante alejado, es un lugar adonde no llegan vehículos. Ella se encontraba semiconsciente, muy deshidratada y con hipotermia. Al preguntarle cuándo había llegado ahí, respondió que estaba desde el domingo pasado», dice el bombero.
Tras alumbrar el pique, los bomberos se dieron cuenta que los rasgos de la mujer coincidían con los de Rosa Mejías, una guardia de seguridad que estaba desaparecida desde el 22 de septiembre y por la cual se había puesto una denuncia, luego de que no regresara a su casa tras ir a trabajar.
«Cuando comenzamos la labor del rescate, ella nos contó que había estado en el fondo del pique, a unos 12 metros de profundidad, pero que de a poco escaló por una de las paredes y logró subir unos seis a ocho metros. Como no pudo llegar a la superficie tuvo que hacer una pequeña excavación rasgando con sus manos. Hizo un hoyo a mano desnuda y se posó en una saliente o deformación en la roca y ahí se sostuvo. Era como un pequeño balcón donde ella quedó sentada. Lo que la favoreció fue que en el fondo del pozo había basura e incluso ropa, lo que debe haber amortiguado la caída», describe Opazo.
Junto a personal de la Segunda Compañía de Bomberos de Santa Rosa Huantajaya, los rescatistas usaron una escalera y cuerdas para liberar a la mujer.
«El trabajo duró unas dos horas y media. Tuvimos que hacer infantería para llegar al lugar, cargando todos los equipos. Con la escalera posicionamos a la mujer dentro de una canastillo de rescate para inmovilizarla y extraerla con ayuda de cuerdas. Luego fue llevada en ambulancia a Iquique. Estaba muy débil por la cantidad de días sin alimento y sin agua. Además estaba sin ropa de abrigo».
¿La mujer contó cómo llegó ahí?
«Se lo preguntamos, pero dijo que no se acordaba. Que lo último que recordaba era que había salido a comprar almuerzo a su marido y posterior a eso, no recordaba. Eso es materia de investigación de la fiscalía».
Desde el lunes 23 de septiembre que los familiares y amigos de Rosa Mejías, mamá de una niña de 7 años, repartían folletos y afiches en la calle y en redes sociales para encontrarla. La joven, que trabajaba como guardia de seguridad de un sitio eriazo, había sido vista por última vez el domingo 22 de septiembre a eso de las 15 horas, tras salir a comprar una colación.
Su hermano mayor, Cristian Mejías, se enteró de su desaparición el lunes en la mañana, luego de que un familiar de la pareja de Rosa les avisara. «Ellos nos dijeron que no sabían dónde estaba, pero que se había llevado unas tarjetas, plata, joyas, y daban a entender que mi hermana se había ido de la ciudad hacia el sur. Todo fue muy raro. Al tercer día su pareja, quien también trabaja como guardia en la misma empresa, empezó a publicar por Facebook que mi hermana había aparecido y que no había que preocuparse. Nosotros vimos esas publicaciones, pero ella no aparecía.
Nos desesperamos y conseguimos una entrevista con la fiscal. Gracias a eso se hicieron allanamientos y se requisaron celulares», dice Cristián, quien pide que la fiscalía investigue lo sucedido.
Cristián cuenta que este domingo pudo ver y abrazar a su hermana pequeña después de tres años sin verla. «Desde que comenzó a pololear con el muchacho, hace 8 años atrás, ella empezó a cambiar y a alejarse. Nos evadía. Pero el domingo nos abrazamos, ella nos reconoció. Nos dijo que había llegado ahí en un vehículo ahí pero que no se acordaba de nada más. Nosotros la íbamos a traer para nuestra casa, pero a último momento cambió de opinión y se fue son su pareja. Si bien ella negó ser víctima de violencia, creemos que puede estar siendo presionada o amenazada».
¿Le contó cómo logró sobrevivir?
«Creemos que sobrevivió por el amor a su hija. Dijo que tenía lagunas, que pasó mucho rato durmiendo, que luego empezó a rascar la tierra y pudo escalar. Que cuando tenía sed se tomaba su orina y así sobrevivió los siete días. Pero es raro, porque las noches son muy heladas».
La fiscal de Alto hospicio, Jocelyn Pacheco, informó que se están realizando diligencias en el sector del hallazgo. «Todavía no podemos revelar o aseverar, digamos, de que existió participación de terceros ni tampoco descartar lo mismo? Al parecer ella habría estado ahí todo el tiempo que estuvo desaparecida. Todavía no podemos relevar los detalles de su declaración, pero se está corroborando la versión que nos entregó. Actualmente la pareja está en calidad de testigo».


