El periodista, quien fue notero de Mucho gusto, explica por qué está en Palabra de honor
Estoy a tres años de los 50, y para ese momento tengo planificado salir de pantalla. Quiero hacer algo que me sorprenda por completo, argumenta.
Este lunes por la tarde Andrés Caniulef fue anunciado como participante para «Palabra de honor», el nuevo reality estilo militar de Canal 13, y hace poco más de una semana que el periodista viajó a Lima para iniciar las grabaciones del programa que aún no tiene fecha de estreno. A fines de agosto, el periodista salió de Mega, canal donde estuvo dos años y se desempeñó como notero del matinal «Mucho gusto».
«Recibí hace dos meses esta oferta, y lo pensé. Con Mega tuvimos una conversación donde nos preguntamos si queríamos seguir juntos o separar aguas. El Festival de Viña significa una presión y un desafío importante para ese canal y yo tengo una mirada de cómo se hacen las cosas, y ellos otra. Y no estábamos conversando, entonces ese diálogo quedó truncado, pero con muy buena relación laboral porque no tengo nada malo que decir de ellos y estoy seguro que ellos tampoco de mí. Fue una salida muy conversada, muy dialogada internamente, que ya ahora puedo contar. Llevaba dos meses cuestionándome qué podía hacer, porque quería hacer algo muy distinto. Suena un poco irrisorio pero no quiero cubrir más una fiscalización de autos (como notero), que es parte de lo que hacen hoy los matinales. Sé que suena peyorativo, estricto y riguroso, pero quiero hacer algo que me sorprenda por completo».
¿Y si le hubiesen ofrecido ser panelista en algún programa de ese canal?
«No están los espacios. Conozco la tele hace 25 años y sé dónde sí y dónde no, y ahí era un no. Existía la posibilidad de hacer algo para el Festival, pero entre el poder ser y el ser, prefiero ser».
Inesperado verlo en un reality.
«Sí, es sorprendente que esté acá. Cuando me llegó la invitación ahí me resonó. Nunca antes lo había hecho antes ¿Por qué? No lo sé. Siento que el universo me empujó a este momento. Cuando se dio la posibilidad de salir de Mega sentí que estaba listo, que esto era lo que tenía que hacer. Estoy a tres años de los 50, y para ese momento tengo planificado salir de pantalla. Tal vez hacer contenido, televisión desde fuera. Mi afán a mediano plazo es ser productor ejecutivo, producir algún Festival de Viña. No quiero eternizarme en pantalla. También acepté porque es un desafío personal importante, creo que es el ámbito de la televisión que no conocí antes. Como dijo Julio César (Rodríguez), sólo me faltaba esto, jajajá, vivir un reality show. Quién mire en menos el reality show como un formato quiere decir que está fuera de la TV actual pues hoy es uno de los pilares que la sostiene junto a las teleseries y los noticiarios. Entonces me interesa conocerlo, voy a aprender y tomar herramientas que me van a servir».
Andrés también cuenta que la experiencia de cohabitar con otras personas es algo que ha experimentado. «Yo viví un proceso conviviendo un año (en un centro de rehabilitación) que me permitió tener una experiencia más clara de que no es imposible, donde se lidia con distintas personalidades e ideas. Eso es parte del día a día. Yo creo que acá me van y me voy a descubrir. Nunca he peleado físicamente con alguien, soy un tipo políticamente muy compuesto y correcto, y si me llevan al límite me desconozco. Vamos a ver si soy tan correcto como creo. Lo que sé es que no voy a pelear, ni dar lecciones de vida ni enseñarle nada a nadie. Simplemente es un desafío personal, no quiero hacerle daño a nadie ni ningunearlo, eso es parte de lo que quiero mantener y lo que me define. No soy nada de siútico y menos fifí de lo que la gente cree, jajajá».
Su entrada al reality también tiene un componente familiar por su padre, Eladio, que fue parte de la Fuerza Aérea. «Esto es un regalo que le quiero hacer a mi papá, de construir una imaginería de tener un hijo militar que siguiera sus pasos, su cultura. Demostrarle que siempre pude hacerlo, que fue más porque no quise que porque no haya podido».
¿No tiene miedo de desperfilarse en un reality?
«Ya no, ya perdí el miedo. No tengo que demostrarle nada a nadie, no exijo respeto ni que me entiendan por ser gay, yo vivo mi vida como todos la viven, sólo que mi forma y mi camino va por carriles distintos que yo construyo, no por el que quieren que vaya. El deber ser para mí ya no vale».


