El piloto aficionado John Medina lucha por coronarse en Marruecos
He tenido una vida impensada considerando el lugar donde nací, dice el corredor surgido en Pedro Aguirre Cerda.
‘Aquí, si te quedas quieto al sol, te mueres', señala a la distancia el piloto nacional John Medina, quien está en plena competencia en Marruecos, quinta en las estadísticas de la Federación Internacional de Motociclismo (FIM).
‘Nunca, ni en sueños, imaginé que podría ser campeón mundial de algo', dice con humor Medina, quien advierte que ‘primero hay que correr, eso sí'. El piloto de 43 años lidera la clasificación en el Grupo Rally3, reservado para corredores aficionados, donde esta vez hay 136 competidores desafiando el desierto africano, entre ellos el argentino Eduardo Alan, que está a 18 puntos del chileno y es el rival de más cuidado en esta prueba de cinco etapas que concluye el viernes.
‘Llegar a esta instancia me ha costado mucho. Ha sido harto sacrificio, sufrimiento y dolor, y no quiero desperdiciar esta oportunidad. Aunque sea jugando a las bolitas o a la payaya, lo importante es ser campeón', agrega entre risas el deportista, quien compite en una moto enduro de 450 centímetros cúbicos, que tienen un límite de velocidad de 130 kilómetros por hora, a diferencia de los profesionales que pueden llegar hasta 160 km/hr.
Su amor por las motos fue bastante tardío, sobre los 30 años.
‘Era imposible que yo haya andado en moto más pequeño, ni yo ni nadie de mi círculo podía tener algo así. Soy una persona común y corriente de clase media baja que, gracias al esfuerzo mío, de mi familia y de Pamela, mi mujer, que me ha llevado por el buen camino, he tenido una vida impensada considerando el lugar donde nací, en Pedro Aguirre Cerda'.
¿Y cómo llegó a competir en motos, entonces?
‘Un amigo del fútbol me prestó la suya. Como me costó tanto aprender, dije: ‘Bueno, hay que ponerle más'. Hasta que en 2018 pude competir en los Seis Días que se hicieron en Viña del Mar. Siempre terminaba último, pero seguí practicando y llegué hasta el Dakar'.
Parece que el físico no lo acompañaba tanto.
‘Sí, mido un metro 65 centímetros y en ninguna moto toco el piso. Todo es un desafío. Pero solo es complicado cuando te detienes. La rampa en el Dakar o en cualquier carrera me complica, pero una vez andando, la altura da lo mismo. Incluso en algunos casos es más cómodo ser pequeño. Pero para detenerse o cuando hay alguna trialera o algo mucho más técnico, en que otros se salvan de perder el vuelo apoyando el pie, es imposible que yo lo haga'.


