Nadie está preparado para que te hagan una bomba de chiste, dice profesora de Química
Travesura obligó la evacuación de 908 alumnos y movilizó a cuatro carros de Bomberos
A las 10:55 de la mañana, en el colegio Los Alpes de Maipú, el sonido habitual del recreo fue reemplazado por algo inesperado: una explosión. Tres alumnos de primero medio, lejos del laboratorio y en plena sala de clases, decidieron mezclar cloro con alcohol y otros compuestos. Lo que comenzó como una curiosidad adolescente terminó en una evacuación masiva.
La mezcla de compuestos no fue trivial. Según la profesora de Química, Lissette Saldias, la combinación generó «gases irritantes».
Imagine que está en una habitación donde alguien hace una travesura, como en este caso, y, en lugar de reírse, empieza a sentir un picor incómodo en la garganta y en los ojos, como si hubiera estado demasiado cerca de un spray de pimienta suave. Eso, más o menos, son los gases irritantes: no matan, pero hacen querer salir corriendo al aire libre para respirar algo limpio.
«Estos gases no están pensados para estar en la atmósfera», comenta la profesora, visiblemente afectada, pero con la calma de quien sabe lo que está manejando.
«No hubo heridos», recalca el jefe administrativo Iván García. «Pero la sala quedó impregnada con los gases irritantes», agrega.
El colegio activó el protocolo de emergencia, y cuatro carros de la Cuarta Compañía del Cuerpo de Bomberos de Maipú se hicieron cargo de la situación rápidamente.
«Se evacuó a los 908 alumnos del colegio. Primero al patio, luego al gimnasio», relata García. «Por el momento no hay ningún daño», añade.
La profesora señala que los químicos utilizados para crear la explosión no pertenecían al colegio Los Alpes. «Ya no tenemos reactivos químicos», aclara Saldias. «Se entregaron al servicio de retiro de residuos hace tiempo». Hace una pausa antes de continuar: «Los componentes de la bomba fueron introducidos por un alumno».
La pregunta en el aire es qué motivó la explosión. La respuesta parece simple: «Fue una travesura; una mala travesura», asegura la profesora de Química. En su voz se mezcla una frustración contenida, una sensación de impotencia ante lo que, por un lado, podría verse como una típica rebeldía adolescente, pero que también pudo haber sido algo peor. «Nadie está preparado para que te hagan una bomba de chiste», dice Saldias, quien se enfrentó al autor del experimento poco después del incidente. «El niño que realizó esto reconoció su error. Me dijo: profe, ¿no se va a morir nadie, cierto?». A pesar del susto, la profesora lo tranquilizó: «No, hijo. Solo son gases irritantes muy fuertes, le dije». Además, señala la profesora, los estudiantes ni siquiera tenían clases de Química ese día. «La clase de Química es el jueves», aclara. Es decir, ni siquiera estaban lidiando con este tipo de materias en ese momento.
La sanción aún está siendo evaluada por la dirección del colegio, pero no será fácil. Por ahora, lo claro es que la sala afectada permanecerá fuera de uso por al menos 24 horas, mientras se ventilan los gases residuales y se realiza la limpieza adecuada. «Ninguna persona puede acercarse, por los gases», advierte la profesora. Las clases fueron suspendidas y, mientras tanto, los bomberos siguen evaluando los posibles efectos de la exposición.


