Su caso llegó a Netflix en un documental y una serie que se han vuelto populares
34 años en prisión han pasado los hermanos Lyle y Erik Menendez por el asesinato a escopetazos de sus acaudalados padres, José y Kitty Melendez. En el documental ‘Los hermanos Menendez', estrenado el pasado lunes en Netflix, ambos contaron sobre el caso por el que purgan cadena perpetua, pese a que en el juicio, que se extendió hasta 1996, ellos acusaron a su padre de violencia física y sexual, mientras su madre encubría estos delitos. Su testimonio, desestimado en el tribunal, apuntaba a que sentían temor a que el progenitor los matara. Aún más detalles presenta la serie ‘Monstruos', en la misma plataforma.
En la época del crimen, ocurrido en 1989, Lyle tenía 21 años y Erik, 18. Meses después, en 1990, fueron detenidos. Ahora cuentan con 56 y 53, coincidiendo ambos en que la prisión les ha permitido encontrar una nueva perspectiva de la vida. Por ahora, están a la expectativa tras las declaraciones del fiscal de Los Angeles, George Gascon, respecto a que sería una ‘obligación moral y ética' revisar el caso a partir de nuevos antecedentes: la carta que uno de ellos envió a un primo en 1988 hablando de los abusos.
Todavía en prisión, los hermanos lucen muy distintos. El mayor afirmó que se ha acercado a otros reclusos para orientarlos en sus peores momentos. En tanto, el menor descubrió su talento en la pintura, pasatiempo al que le llega a dedicar 12 horas continuas. Ambos están casados con mujeres a las que conocieron por correspondencia y con quienes no pueden mantener visitas conyugales. Han pasado muchos años separados en diferentes penales. Pero en 2018 Lyle fue trasladado a la correccional Richard J. Donovan en San Diego, donde se reencontró con su hermano Erik.


