Charles Avery ofrece exhaustivas descripciones de un lugar ficticio
El autor ha pasado los últimos cinco años creando dibujos, esculturas y piezas de taxidermia en las que refleja la topografía y la fauna de una región imaginaria.
«La isla» es un lugar extraño y misterioso, habitado por animales mutantes y por dos diosas gemelas que les hacen bromas a los turistas. También hay montañas con forma de pirámide y un bosque al que nadie puede llegar, así como un mercado en el que se venden unos repugnantes huevos en escabeche.
La región, por cierto, existe sólo en la imaginación del artista escocés Charles Avery, quien ha dedicado los últimos cinco años de su vida a documentar las costumbres, la topografía y la fauna de «La isla» a través de dibujos, esculturas, piezas de taxidermia, instalaciones y textos.
El autor ha exhibido esas creaciones en sucesivas muestras que se han realizado en diversos lugares de Europa. Su última entrega, por ahora, es la exposición que actualmente se puede ver en la Galería Pilar Corrias, en Londres, y que incluye una enorme ilustración, de cinco por cinco metros, en la que retrató el puerto donde se desarrolla buena parte de la vida comercial y social de «La isla».
A estas alturas, por supuesto, Avery acumula un importante arsenal de obras que, vistas en conjunto, ofrecen una alucinante visión panorámica de su mundo imaginario.
Entre las piezas más destacadas de su bestiario se encuentra un engendro embalsamado que tiene cabeza de lobo, cuerpo y orejas de llama y patas de gallina. Otro de sus bichos -una repugnante especie de elefante dotado de una segunda cabeza en la punta de su trompa- existe en forma de dibujo y también como escultura de gran formato.
Nacido hace 36 años en Mull, pueblo situado en la costa oeste de Escocia, el artista ha explicado que su rico imaginario visual y narrativo proviene de las experiencias que vivió al crecer en medio de paisajes naturales que podían llegar a ser inquietantes.
«Todos los días tenía que pasar junto a un bosque para volver a mi casa, y los ruidos que salían de ahí eran terroríficos. Para mí sonaban como un león matando a una gacela», dice el hombre, quien además aclara que su trabajo no pretende ser una obra de género fantástico ni un simple compendio de cosas extrañas.
«No quiero que todo esto parezca ciencia ficción, o que la gente diga ‘¡hey, esto es extraño y maravilloso!' ¿Qué es lo que que les parece tan extraño de este lugar? Es cierto que hay un par de animales raros, pero nada más raro que lo que podrías encontrar en Australia. Sólo son criaturas diferentes», alega.
El autor, quien ya ha anunciado que seguirá trabajando en su proyecto hasta 2014, momento en que piensa reunir todos sus textos y láminas en gruesos libros encuadernados en cuero, explica que el objetivo de su exhaustiva descripción de «La isla» es crear un contexto que le permita desarrollar sus inquietudes filosóficas.
«Este mundo alternativo que he creado me otorga la libertad necesaria para explorar las ideas que me interesan. Cuando uno crea un espacio donde las cosas no tienen que estar relacionadas de una forma intelectual, puede relacionarlas desde un criterio espacial. Todo esto se trata, entonces, de convertir ese espacio intelectual en un espacio físico», reflexiona.
Engendros y bestias
Entre las extrañas criaturas que habitan la isla creada por Charles Avery se encuentra Mr. Impossible, un pequeño sujeto que tiene pico de pato y que viste smoking blanco y sombrero de copa. El sujeto reside en el sector llamado Avenida de los Dioses, y tiene su guarida a escasos metros de un perturbador engendro cuya anatomía está compuesta por dos perros de pelea unidos por sus cuellos. Por eso mismo, ambos canes carecen de cabeza.
Otro producto típico de la zona es el Noumenon, bestia mítica que nadie ha visto y a la que todos los habitantes de la isla quieren atrapar.


